PENSAMIENTO I

“Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo”

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“Mis sentimientos transmitiré con un pluma y sobre un papel, y cupido seré para aquellos que me lean en la noche en el día, en la soledad de su silencio”

“Muchas veces hemos constatado como nuestra impresión nos dice el camino correcto y sin embargo dudamos de lo sutil, de la esencia del día a día, por eso necesitamos, y buscamos, un espacio de tiempo que nos permita comprobar esa sensación, luego de ese tiempo y después de haber jugado todas las pruebas, constatamos la veracidad de aquel primer viento ligero.”

“Veritas filia temporis” (“La verdad es hija del tiempo”).

“Dira necessitas” (“Cruel necesidad”).

CARTA A MI ALMA GEMELA

¿Te parece bien que te empiece a querer nada más que las primeras luces del amanecer asomen en nuestra ventana? No es mucho, lo sé. Ni es poco, es posible. Es bastante, para nada, porque el bastante en el amor no existe.

En un día se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego, en la chimenea de nuestros sentimientos. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos personas que no se dicen nada. En esa hoguera, hay que quemar también ese otro vacío lenguaje lateral y subversivo del que ama sin amar.

Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: “qué calor tengo”, “dame agua”, “se hizo de noche”… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, cuando te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.

Cada despertar le pido a las divinidades COTO; LEQUESIS: ATROPOS. Las MOIRAS, Diosas Del Destino. Un día más para reunir todo el amor del tiempo. Para dárselo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto.

Pues. Es largo el camino del amor, pero corto si tú me das la mano para caminar por el jardín morarabe de nuestro destino. Caminar de tu mano por la playa mientras la espuma de las olas de la mar humedece nuestros tobillos.

Yo quiero que continúe así, porque, con cada una de las palabras, de las silabas, de cada sonido que sale de tu boca rozando tus labios mi cuerpo tiende a tener escalofríos, volviendo a enamorarme de ti tantas veces como las ondas de tu voz llegan a mis oídos. Pues cuando no estas te oigo, cuando no estas te siento. Cuando estas te quiero abrazar.

Te quiero seguir escuchando, para guardar el sonido de tus palabras en mis sentimientos para cumplir con amor tus deseos. Cuando escucho tus palabras cuando a mis oídos llega el sonido de tu voz me olvido del mundo. Pues, olvido mis pesares y olvido hasta el olvido.

Pongo fin a estas letras, no sin antes decirte que no te escucho. Miento pues he grabado tu voz en mi disco duro diciendo “TE AMO”. Una constante sonrisa se ha dibujado en mis labios al escuchar la reproducción de mi disco duro, Pues tus “TE AMO” son mi fuerza de vivir.

Quiero caminar

A tu lado,

Cuando

Mis torpes pies

Tropiecen,

Cuando

Me caiga

Tú estarás

Para levantarme,

Pues

Quiero caminar

A tu lado.

Puedo sonreír

Pues, tengo

Como amiga

Tu ternura,

Tú dulzura,

Tu sonrisa,

Tus besos.

A tu lado

Soñar puedo.

Ser feliz

Despertar y

Ser feliz.

A tu lado

Andar

A tu lado

Te amare

A tu lado

sonreiría.
Te amo,

Al mirarte

Mi amor crece,

Te quiero,

Por lo que

No puedo

Dejar de mirarte.
Mirarte,

¿Cómo no mirarte?,

Si poder mirarte

Un sueño cumplido,

Es, pues

Si mirarte

Es agradecerte,

Si mirarte

Es seguir soñando.
Te miro,

Con esto sabrás

Cuando te miro

Te digo

Te amo,

Con la mirada.

Te digo

Gracias

Por  ser mí sueño.

 

Me despido

Hasta la nueva mirada…

Pues

No tardará

Un segundo.
Te miro

Jamás dejaré

De mirarte

Mientras viva.

MI OTRO YO

Ahora con el paso de los años  a mi mente vienen los recuerdos de aquel muchacho que salía de su casa para irse corriendo a la plaza de las palomas con los bolsillos llenos de migas de pan, y una vez allí sentarse en el centro de la misma, sacar las migas de sus bolsillos para que se acercasen las palomas a picotear a su alrededor.

Solo se trataba de un muchacho de lo mas corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, en los jerseys llevaba coderas de skay, leía historietas, hacía ruido cuando comía la sopa, se metía los dedos a la nariz,  hacia que roncaba, como su padre, cuando le obligaban a dormir la siesta, se llamaba Miguel, pero algunos le llamaban Pipo.

No era nada mas que un muchacho corriente del tiempo en que le tocaba vivir, un muchacho corriente como tantos de los que vivían en una pequeña ciudad, capital de provincias, un muchacho corriente de provincias.

Si era, corriente en todo menos en una cosa, tenia un secreto, que nadie conocía, ni el mismo sabía que era poseedor de ese secreto; tenía Otro Yo.

El Otro Yo tenia cierta poesía en la mirada, su voz usaba una melodía sincronizada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres, lloraba en las noches frías y oscuras del invierno de su ciudad, se quedaba absorto ante el vuelo de las golondrinas, soñaba con ser algún día una de ellas para poder volar con su misma majestuosidad, contemplaba con cierto brillo en sus ojos, el suave revoletear de las mariposas sobre las flores de los jardines.

Al muchacho le preocupaba bastante su Otro Yo, y le hacía sentirse incómodo entre sus amigos.

Por otro lado el Otro Yo era melancólico, retraído en si  mismo y debido a ello, Pipo no podía ser tan corriente como era su deseo. Así paso su adolescencia y de repente se encontraba en otra ciudad, se había hecho mayor. Una tarde Pipo llegó cansado de la universidad, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba tocando la cantata Nº 147 de Bach, pero el muchacho se quedo dormido en el sillón.

Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, ni que decir, pero después de varios minutos se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo.

Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado. Al principio la muerte del Otro Yo, fue un rudo golpe para el pobre Pipo, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente corriente. Ese pensamiento lo reconfortó. Sólo llevaba cinco días de luto, se vistió sus pantalones vaqueros y su suéter verde, cogió las llaves de su casa del aparador del recibidor y bajo en el ascensor hasta el portal de su edificio, salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad.

Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en silenciosas risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Pero, ocurrió el peor de los males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban:

-“Pobre Pipo. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable”.

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír, y al mismo tiempo, sintió a la altura del estomago un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia, o eso creía. Pero no pudo sentir la auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

SOLO NECESITO UN DÍA

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más que una semana?… No es mucho, ni es poco, para mi es bastante.

En siete días, una semana, se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego, para calentarte con esa hoguera del amor quemado. Y también está el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos personas que no se dicen nada mientras se miran en la profundidad de sus ojos.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?,”se hizo de noche”) Cuando estamos entre personas, a un lado tus seres queridos y las mías, y te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.

Solo te pido un día más de esa semana, para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura… Sé que quizás no te sirva este periodo de tiempo, es cierto. Pero, sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Es largo el camino del amor, pero cortó si tú me das la mano. Son pasos sobre una senda de blanda tierra y llena de tropiezos, pero sé, que cuando me caiga tú estarás para levantarme. En ese caminar por esa senda de tierra y barro, tendré cuidado y estaré a tu lado, y seguiré tu lento caminar muy cerca de ti para ofrecerte mi mano. Seguramente en ese largo peregrinar me equivocare… ten paciencia si un día elijo un camino erróneo que te moleste o te haga sufrir, seguro que cuando me dé cuenta del erros te pediré perdón, y esperare tu perdón.

No me dejes caminar solo, ya que sin ti perderé la brújula del amor, y me quedara como única guía la tristeza, que nublara mis ojos de desconsoladas lagrimas. No te dejare sola, no me dejes solo, porque nos equivocaremos de camino y no hallaremos la felicidad. A tu lado puedo sonreír y tener como amiga la ternura, a tu lado puedo soñar con ser feliz, y despertar y ser feliz. A tu lado caminare, a tu lado caneceré el amor, para amarte hasta eternidad.

Sé que este camino, el del amor, es largo y complicado, pero más largo y complicado seria sin ti. Porque un día te encontré y supe desde entonces que te convertirías en el principio y en el fin de la razón de mi existencia, amor.

Te miro y solo veo ternura, me haces recordar lo que es la dulzura, lo que es la belleza, lo que es la comprensión… Te miro y me quedo paralizado en el espejo de tu mirada. Te miro y gozo de tu brillante mirada al mirarte.

Sé que no dejo de mirarte, incluso me excedo al hacerlo. Pero tú sabes que te amo, que todo es admiración por tu forma de ser, y a la vez te miro para darte las gracias por permitirme estar a tu lado. Te miro con incredulidad, porque a veces pienso que no te merezco, pero ten presente que todos los días lucho por conseguirlo. Te amo, y al mirarte el amor aumenta, te quiero y no puedo dejar de mirarte.

El día que me prohíbes mirarte, firmaras mi tristeza, mi muerte, porque mirarte es mi sueño e incluso mirarte es mi religión. Mirarte, si mirarte, ¿Cómo no mirarte? Si poder mirarte es un sueño cumplido, si mirarte es agradecerte tu amor, si mirarte es seguir soñando.

Con esto sabrás que cuando te miro te digo que te amo, con la mirada, te digo gracias por corresponderme. Y me despido hasta la nueva mirada… que no tardara más de un segundo.

TE MIRO Y JAMAS DEJARE DE MIRARTE MIENTRAS VIVA.

A TI AMIGO

Se suele estar cansado cuando agotas las fuerzas.
A ti, que no puedes leer sin enseñar tu franqueza.
Justo a ti va dedicado este pensamiento:
Mira atrás solamente para avanzar, no dejes piedras en tu camino,
el camino es algo que la vida te regaló, ándalo.
Llegaran emociones y decepciones, vívelas.
Aprende a ser infiel a tus mentiras, serás fiel a tus fracasos.
No des la espalda a nadie, enséñale a mejorar.
Cuenta una leyenda hindú que nadie es más sabio que tus lamentos,
que nadie puede mejorar tus raíces…riega y comparte todo aquello bonito en ti.
No olvides nunca que mañana puedes ser mejor, el camino es lo de menos.
Si retrocedes, busca la huella y aprende.
Si avanzas no olvides nunca esa huella que hizo retomar tu destino.

PIENSO EN TI

Recorro el valle de tus anécdotas aquel remanso de tus dulzuras, recuerdo el cariño de tus palabras, aquel acento de tu voz, en la brisa me miro dentro de un lago azul, y me doy cuenta, ¡que te extraño!, de tu ausencia. Solo así pasa el tiempo eterno del  mustio alejamiento.

Pienso en lo que dejas en mí, en aquello que no te dejo ver, en eso que no te digo cuando te miro, en aquello que oculto tras las bromas, me miras…

Y todo queda en ilusiones, como si me escribieras un cuento de ti o como si te atrapará en una lámpara y bailamos en una bóveda de cristal…

En aquellos instantes de soledad pienso en ti… Aunque no te vea, aunque no estés, las fotografías tuyas en mi cerebro revoloteando como mariposas; cada minuto es una situación candente que me aísla de la realidad y me conecta con tu pensamiento.

Pienso en ti, aunque no me creas, aunque digas que no es cierto, aunque pienses que te miento. En el tiempo, solo aprendí a verte de lejos y contemplarte cerca de mí… Sin poder abrazarte…

¡No te miento!

Solo sé que te quiero, por eso estoy ausente de ti y me pierdo en lo que callas. Esto lo descubro, algo entorpecido, por las horas que no nos hablamos. ¿Sabes?, en la rutina de cada día he pensado en ti…

He visto en mis ilusiones tocarte, hasta he sentido que me llamas cuando en un salón me encuentro, la música hace énfasis en mis oídos y me hundo en la mística poesía, solo para verte volar en las nubes llevándote mi corazón con tus alas.

No sé lo que llevas dentro…

Un misterio vehemente; solo me perdí en tus cosas tiernas en esa sensación de amor frágil, o tal vez, en un temor que no defino bien, quizás solo me equivoco cuando te escribo, tal vez entiendes esto extraño en mí…

¿Pero no dices nada…?

Solo escicho tu simple silencio. Como este loco amor por ti.

Pienso en ti y lo sabes, cada mañana, cada tarde, cada noche te sueño. A veces en mis frustraciones en el léxico de lo profundo, el letargo, lo que envuelve al alma y la lleva al mundo de las cosas volátiles.

Te pienso al cenit del sol… Al crepúsculo, en el horizonte…

Entiendo lo que es y lo que imagino, como cataratas son tus frases en mí, como turbulencia en el agua de un río, parece la circulación de nuestra sangre, ahí llevas mi corazón en tus manos como para estrujarlo junto a tu pecho, sintiendo uno solo al mismo tiempo, yo en ti, tú en mí, los dos en uno, solo que separados por nuestros cuerpos.

Déjame entrar en tu mundo medieval y conquistar tu corazón y el mío, déjame que me pierda en el amor tuyo, arrúllame en tus brazos y dormiré en tu regazo como niño, déjame besar tus labios voluptuosos y penetrar en los rincones de tu universo, déjame sondear tus fragmentos desde adentro y elevarme en tu arco iris hasta el cielo.

Solo déjame pensar en ti y no me digas que no, ¡por favor!…

Encuentro en ti ese detalle que me haría feliz…