EL AMOR

“El amor, nace, vive, al amparo de la inteligencia, descansa en el recuerdo, y termina muriendo cuando entre en la sala del olvido”

 

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CUANDO

Cuando te digo que te amo, lo estoy haciendo con el corazón y con las palabras mas sinceras que acuden a mi mente, tratando y esperando que se entere todo el mundo de lo que siento por ti, aunque en estos momentos solo tu las puedes entender, con mis palabras quiero sembrar un rosal de rosas azules para depositarlas en tu ventana cada amanecer y el sol de ese despertar de las mañanas nos encuentre abrazados alma con alma para siempre.

Cuando digo que te amo lo digo con el alma, el espíritu, el corazón y con la mente, porque es una fiesta de sentimientos que explotan en mi interior solo con mencionar o pensar en tu nombre, que hacen que mariposas bailen un vals en mi interior, con su aleteo tan rápido como veloz crece mi amor por ti, haciendo que lo que me rodea se borre y solo existas tu para mí en mi mundo.

Cuando digo que te amo, me convierto en un caballero con armadura y blasón, que desenfunda su espada de dulzura para protegerte de todo lo que quiere hacerte daño, y con mi escudo de caricias, dulzura y ternura resguardarte de los golpes bajos que la vida te de poniéndome yo delante para recibir el golpe pues prefiero un millón de veces morir antes que verte sufrir, por eso cuando te digo que te amo, lo hago consciente y no solo emocionado.

Cuando digo que te amo, con ello lo que quiero es que se vaya lo oscuro que quiera permanecer en tu vida y en su lugar solo sueños e ilusiones dejar en ella, lo hago poniendo en tus manos mi corazón dolorido y mi vida de sin sabores, para que con ellos hagas lo que tu creas que es mejor.

 Cuando digo que te amo, lo digo porque te amo, te adoro, te deseo, te necesito, te extraño, te añoro, te quiero y eres en estos momentos todo en mi, cuando digo que te amo, lo digo con una sonrisa en los labios con la mirada iluminada y la piel de gallina, con las piernas temblando y un sentimiento quemando mi interior, dicientote que te amo lo digo todo con ello porque todo lo demás deja de estar y de ser importante para que en mi vida dar paso a este amor que siento en mi interior por ti.

Cuando en la oscuridad de la noche te encuentres y te veas en la tormenta de la misma que no tiene fin, cuando hayas perdido la fe y te cueste trabajo ponerte de en pie, cuando la sonrisa se valla de tu rostro, cuando las lagrimas recorran tus mejillas como ríos desbordados, acuérdate de que aquí estoy yo, para ti, para cogerte de la mano y enseñarte la luz que hay detrás de las nubes, para secar las gotas de esperanza que recorren tus mejillas, para darte fuerzas de seguir, de subir y darte motivos para reír.

Cuando el fuego de tu interior empiece a apagarse, que la vida parece que te da la espalda, cuñado te veas sumida por la desesperación, cuando te veas incomprendida de los que te rodean y dicen quererte y todo, todo te siente mal, recuerda que yo estoy aquí, para avivar tu fuego interior, para coger tu mano y poder llevarte donde el sol ilumine tu camino, para darte unas alas nuevas y puedas volver a volar.

Cuando el cansancio haga mella en ti y sientas que tu piel esta ardiendo, cuando el dolor sea tan intenso que te cueste respirar y no puedas ver las estrellas por tu vista nublada, solo, solamente tienes que mirar a tu alrededor y allí estaré yo para guiar tus pesados pasos, para cuidarte, consentirte para purificar el aire que respires, para enseñarte que las estrellas brillan en tu cielo, nuestro cielo, y que solo a ti su luna pertenece.

Cuando la carga de tu pasado, tu presente y tu futuro se haga demasiado pesada que las piernas se te doblen, el baile de mascaras del carnaval de Venecia haya agotado tus emociones, qué crees que ya lo has perdido todo, vuelve tus ojos azulees, qué aquí estoy yo, para ayudarte con la cruz pesada de tu pasado, presente y futuro, entonces te llevare de vuelta al baile de las mascaras de carnaval de Venecia, para que vuelvas a ser quien eres y de quien me he enamorado y allí bailaremos con nuestras mascaras puestas nuestro baile de enamorados sin importarnos los pasos de detrás ni los pasos de hacia delante porque allí te descubriré a tu yo.

Recuerda que cuando ya no quieras seguir, siempre mi amor, que aquí estoy yo, que no importa la soledad que puedas sentir y que ya nada tenga sentido para ti, no olvides nunca, nunca que existe un alma en pena por la ausencia de su amor, y que está dispuesto a darlo todo por ti, sin reproches, sin preguntas, sin dudas, sin mentiras, que solo existo por y para amarte y hacer que sonrías, y crear nuevas sonrisa para ti, aquí estoy yo, en el mismo tiempo espacio y mundo que tu, y que te amo, y quiero hacerte feliz.

CARTAS A MIS HIJOS

PENSAMIENTO ACTUAL 1º

“LA VIDA ES EL ARTE DEL ENCUENTRO CON LO NUEVO DE UNO MISMO” 

Esta frase que leí hace mucho tiempo en un libro de pensamiento Budista, o que por lo menos trataba sobre la filosofía de la vida según los orientales y budistas, es una frase que he hecho mía ya que desde la perspectiva de los cincuenta y tantos me he dado cuenda de que la vida diaria no es más que la búsqueda de encontrarse con lo nuevo que te ofrece. Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho. Si digo rosas no es la maravilla innombrable que enamora el verano, si digo arbusto, árbol apenas me acerco a lo que saben las aves, el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro. “Somos  los  que somos, no por lo que otros  dicen que somos, porque esos otros prefieren ser lo que no son”.

Sé que la palabra no es el hecho, pero si se que unas palabras han hecho que yo llegara estar entre vosotros  y que otras palabras son las que os tienen a vosotros aquí, como os lo explicaría…¡ah bueno…!, sé que un día mi padre bajó de la montaña y dijo unas palabras al oído de mi madre, y la incendió de tal manera que hicieron que hasta aquí he llegado yo, por eso yo he continuando el poema que mi padre comenzó con algunas palabras, por eso tu hijo continuaras con el poema que yo continúe de mi padre.

Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro), encontrarnos para confirmar y hacer realidad lo que vivimos, realizamos, pensamos, caminamos. Somos hijos del amor, aunque solo sea un momento, no os puedo responder con una afirmación a la pregunta de ¿por lo tanto nacemos para la felicidad?, y no os puedo responder por que yo soy de los que buscan la felicidad todos los días del año y no se conforma con la que encuentra un solo día. Comprendo, pero no comparto, a los que dicen y piensan que debemos ser felices también por nuestros hijos, porque creen que no hay nada mejor que recordar padres felices. Lo que si os puedo decir que soy de los que piensan que “tu vida es un traje a medida”.

Hay tantas cosas que descubrir, para gozar y nuestro paso por la vida es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada sonrisa o carcajada es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, por eso hay que cuidarse del que no canta y no ríe, porque algo esconde. Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí.

Se llamaba María del Rosario era  inteligente, con una inteligencia innata sin dobleces, una mujer positiva, optimista adelantada a su tiempo, le hubiese gustado vivir en este tiempo, ella siempre me decía que nunca pudo ser inteligente, algo en lo que ahora con los años que he vivido no estoy de acuerdo sino más bien todo lo contrario, porque creo que cada vez que estaba por aprender algo, llegaba la felicidad y la distraía, nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba, y eso se lo recordaba el corazón. Se dedicó a vivir y a enseñarnos el camino de la vida a mí y mis hermanos, (cuanto  he echado de menos sus charlas y sobre todo las últimas conversaciones que tuvimos antes de irse al viaje del que nunca regresamos físicamente, siempre la he llevado y la sigo llevando en mi corazón,) y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.

De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (ó al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo. El ayer se ha ido, el mañana no está aquí por eso nos queda el ahora.

 Me he transformado en un hombre libre (como debe ser opino que “El tiempo no es sino el espacio en nuestros recuerdos”), es decir que mi vida se ha transformado en una fiesta que vivo en el presente “El ayer es pasado, el mañana es futuro, el hoy es presente, por eso es un regalo”, en todo el mundo, desde la austeridad del frío patagónico a la lujuria del Caribe, desde la lúcida locura de Manhattan al misterio que enriquece a la India.

Caminando por la vida, he podido comprobar que nos vamos encontrando con el otro “YO” cono uno mismo, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria de la vida, “es la poesía”. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse constantemente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón. Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que la luz revolucionaria de tu vida llene de poesía el día a día de la misma. Vive de instante en instante porque eso es la vida.

Queridos hijos, me ha costado 60 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento? Por eso os digo:

Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia de tu vida es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto? No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno.

Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo en la eternidad de la vida que te ha tocado vivir, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no nos culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas. Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas “no puedo ni en broma” porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.

Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, somos responsables de nuestras enfermedades. Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta. Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella. El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien, para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse.

Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano. No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia. Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente.

Así es como yo veo a la vida

CONTINUARA

CARTAS A MIS HIJOS

PROLOGO

Ahora que estoy retirado y que tengo no mucho mas de 10 segundos, me pongo a escribir a modo de relatos, a los que titulare “Cartas a mis hijos”.

Será una carta en la que relataré parte de las vivencias de mi vida, de mis sentimientos, mis errores, mis tristezas, mis alegrías, en forma de recuerdos, que guardo en mi disco duro (mi memoria), mis tiempos de niñez, de ilusión, de ingenuidad, de felicidad, de trabajo, de preocupaciones, de disgustos, de risas y de sombras, etc.…

En resumen mi vida según yo la viví o recuerdo haber vivido a través de mis ojos.

Con ello, hijos, no quiero disculpar nada de mis actuaciones ni de mis aciertos y de mis errores (que seguro que han sido muchos) por nada de lo que haya hecho, lo que hiciere es lo que creía y estaba plenamente convencido de hacerse sin querer por ello hacer daño ni herir los sentimientos de alguien.

Por lo que comenzare por algunos de los recuerdos de mi niñez, o anécdotas de un niño inquieto y lleno de preguntas y dudas que quería saber y resolver.

Pero antes, a modo de preámbulo,  voy a contaros lo que yo creo que es la vida, mi vida, los fantasmas de una vida vivida.

CONTINUARA

REFLEXIÓN DE UNA TARDE DE AGOSTO

Kafka decía “un libro tiene que ser un hacha que abra un agujero en el mar helado de nuestro interior”.

La lectura nos da ese silencio que buscamos para que nos abstraiga del ruido que nos rodea. Quizás porque la vida nos antoja una broma estúpida, nos refugiamosrefle en las paginas de un libro.

MIL MOMENTOS

Son ya mil momentos de amor los que hemos compartido, son mil instantes juntos y muchas palabras en las que nos hemos dicho con música de amor lo que sentimos. Quizás jamás dejemos de decirnos lo que nos queremos, lo que nos amamos, lo que esperamos, el amor es así: nunca aparece el cansancio, nunca dejamos de producir magia con sentimientos.
Y yo quiero que siga así, porque con cada palabra, con cada sílaba, con cada sonido que sale de tus labios me estremezco, y aunque ya conozca tu voz (¿cómo no conocerla si es lo único que quiero oír?) cada vez que te escucho vuelvo a temblar y me vuelvo a enamorar de ti, una y cien veces.
Cuando no estás te oigo, cuando estás te admiro, cuando no estás te siento, cuando estás te quiero abrazar. Recítame tus pensamientos, tus esperanzas, lo que esperas de mí, lo que sueñas, procuraré meterme en tus sueños y en tus pensamientos, cumplir tus esperanzas y estar ahí cada instante.
Te quiero seguir oyendo, sumando los sonidos, guardando tus palabras en mis sentimientos, obedeciendo con amor tus anhelos. Te quiero seguir escuchando, cuando lo hago olvido el mundo, olvido mis penas, olvido hasta el olvido.
Me despido de ti, no sin decirte que ahora no te oigo, pero miento, grabé tus palabras diciéndome que me amas y por eso la sonrisa se quedó perenne en mí. Deseo que llegue el momento de volvértelo a escuchar, porque tus te amo son mi fuerza de vivir.

SIMPLEMENTE NECESITO DECIR

 

Simplemente necesito decirle a mi madre lo que nuca he sido capaz de decirle cuando ella estaba mi lado.

Mama.

Quiero decirte lo importante que has sido para mí con estas palabras robadas en el jardín de los sentimientos, convirtiéndome en el ladrón de las letras que forman mi sentir.

Mama.

Tú has sido la mano que ha sostenido la luz que ha iluminado, e ilumina mi sendero. El sol que calienta mi alma, la luna llena que ilumina mi oscuridad y la estrella que vela mis sueños.

Mama.

 Tú has sido mi ejemplo de vida y mi sueño constante. Tú has sido la voz que yo sigo en el silencio de mis sueños, y en la oscuridad de mis sentimientos. Eres la luz que ilumina la senda de mi camino, tu voz alimenta mi conciencia, mi corazón cada día.

Mama.

Tú has sido mi todo y la mitad de mi alma. Has sido la mujer más fuerte, que callada, discreta y en silencio, has sabido llevar y vivir, mis pesares, mis penas, mis tormentos de adolescente atormentado y perdido en el caos de una vida cambiante y un tanto alocada. Has sido el ancla de mi barco, que me equilibraba en el mar tempestuoso de mi día a día, el nido de cigüeña al que solía acudir buscando paz, luz y amor.

Mama.

Has sido mi compañera, mi amiga, mi cómplice más leal, la mujer que las divinidades del destino, Cloto, Laquesis, Átropos las “Moiras”, te han designado para ser mi Ángel en este mundo, en este espacio, en este tiempo y en este momento.

Mama.

Tú has sido mi serenidad, mi polvo de estrellas, mi cielo en mi océano. Por eso, te quise, te sigo queriendo, con todo lo que soy, con mi alma, con mi ser, con mis miedos, con mis victorias y con mis derrotas, te quiero con la fuerza desgarradora de una enfurecida tormenta con truenos y relámpagos, que solo tú sabes provocar en mí.

Mama.

Te he querido en este mundo y el siguiente, y en el más allá del siguiente. Aunque eche de menos tu rostro picassiano, y tu dulce y melosa voz, te sigo escuchando y recordando en mi memoria cada vez que mis nietos se acercan a mi.

Hoy mama, solo puedo mirar al cielo azul y cálido de nuestro mediterráneo, abrir los brazos, cerrar los ojos y sentir la cálida y dulce presencia de tu rostro, de tus ojitos preciosos, para que reflejándome en ellos, poder así agradecerte el que seas mi luminoso cielo azul en mi día a día.