EL PIELAGO

En el piélago de mi mente,

donde he pasado agazapado

largos momentos secretos

envuelto en los silencios

del interminable tiempo del ahora,

surgen esas voces que perturban

a la conciencia solitaria,

que disfrazada de memoria

pretende representar

aquellos momentos

donde el entusiasmo

era la luz y el calor

de una vida que se disipaba

ante el desconocido entusiasmo

de mi secreta pasión,

esa en la que me sumergía

en el silencioso bosque

de mis sombras

para describir

las pasiones

de mis miedos.

Pippo Bunorrotri.

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DETRAS

Detrás del hombre muerto.

Detrás del hombre que fustiga.

Detrás de la mujer que llora.

Detrás de la mujer que manda.

Detrás de la mujer que canta y baila.

Detrás del caballero que bebe sin medida.

Detrás de la dama que a las sombras miente;

están la apariencias que engañan

fustigando pesares y temores

y están esos suspiros

que encierran historias.

Pippo Bunorrotri.

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PERSEGUIR UN SUEÑO

Entre desordenadas voces

y plúmbeos sonidos,

entre el caótico trafico

de una ciudad alocada,

entre destellos intermitentes

de luces coloreadas,

entre guirnaldas

deshilachas

por la espera,

escribo sin descanso.

En el atardecer

cuando el caos

se encuentra desgastado,

una sombra aparece

en el perfil de la penumbra

tras una mirada indiferente

que persigue el silencio

por las viejas calles

pensando en lo incierto

de las horas, mientras

yo sigo escribiendo

sobre los años vividos

en este mar de sonidos.

Pippo Bunorrotri.

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EL DESPERTAR

A esa hora imprecisa

en que las tenues luces

del pausado amanecer

aparecen en el sosegado

pasmo de las horas,

la forma del tiempo

se convierte

en la fragancia

de unas sombras

que se enderezan

en los segundos

progresivos.

En el sobrio valle

del sueño que se desvanece,

la luz enrojece bocetando

el flemático contorno

de una ciudad que se irrita

ante el pasmado caos

que se asoma,

lento y disperso,

entre calles y avenidas,

entre edificios y sombras,

y el silencio

se resigna

a la hora

en que todo

toma vida.

Pippo Bunorrotri.

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SOLLOZOS DE POESÍA

Languidece mi alma

en la muerte

de un suspiro

mientras mi mirada

discierne las nubes

de un cielo que hondea

en el crepúsculo del alba,

flotando en la mente

los pensamientos agitados

con sus palabras mudas.

Me siento impasible

ante la escucha

de su silencio,

dejándome secuestrar

por la fantasía

de la imaginación

donde brilla una luz misteriosa

y una sinfonía clandestina

que te invita a bailar

mientras murmuras

los secretos de esta pasión

que me sumerge

en las entrañas

de los sentimientos

convirtiendo los pensamientos

en delirios de una poesía

que deja sollozos.

 

Pippo Bunorrotri.

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AMANECER (Acrostico)

AMANECER

Azul del mar se pinta el cielo

Mientras salgo del tren del sueño

Acariciando el viento los arboles

No viendo hojas que vuelan

Ensueño de un despertar

Cansado, voces escucha en la mañana

Embrujando los minutos de la hora

Resurgiendo la transparente luz del crepúsculo.

 

Pippo Bunorrotri.

SIN NOMBRE (Acrostico)

SIN NOMBRE

Solo en lo más alto del mundo

Intento gritar tu nombre

No me sale, se ha perdido en el recuerdo

 

Necesito gritar tu nombre

Oscurece la noche y no tengo ese nombre

Mudo grito en la espesura de la noche

Breves recuerdos acuden a la memoria

Recordando tú nombre

Entonces grito tu nombre deshaciendo la angustia.

 

Pippo Bunorrotri.

PANDEMIA 1 (Acrostico)

PANDEMIA

Prevenir el miedo que contagia tras

Agotadas mascaras que disimulan el sufrimiento

Noticias perturbadoras que deshacen ilusiones

Devolviéndonos a un pasado que no existe en el recuerdo

Estar alerta en las horas del tiempo, olvido no es, ya que

Miras en el perímetro de tu sombra que el descuido se acerque

Intentando sentimientos disimulados

A lo mejor así derrotas al doliente virus

 

Pippo Bunorrotri.

Quién ha robado el mes de abril

En texto y alma

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Contestando a tu pregunta, Sabina:
Fue esta situación
en la que ya el consuelo es pisar el ascensor.
A veces, encerrada en mi cuarto,
la humedad de este frío comenzar de mes comparte colchón conmigo y el desamparo, más no con quien ansío. El corazón, lo guardo en el cajón para cuando pueda volver a compartirlo contigo.
El problema, efectivamente, es que la vida por la calle pasa,
mas no podemos pasar por ellas,
es mejor quedarse en casa.
Un hombre en traje gris, como estos días, va con las manos con guantes en los bolsillos a comprar lo indispensable. Pasa por debajo mi ventana y grita: “quién me ha robado el mes de abril, cómo pudo sucederme a mi”.

Las ausencias que duelen de verdad

Cómo pudo sucedernos a nosotros, que estábamos con nuestra rutina como siempre. Atentos a nimiedades, distraídos con el tengo que, llevados…

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