EL PERPETUO SUEÑO

En el perpetuo

sueño perdido

se ha quedado

el amor infinito

de la melodía

del ahora.

Donde la pasión

nunca se apaga,

siempre queda

el resquicio avivado

de una candente brasa,

despertando en la soledad

las sombras solitarias

de dos cuerpos pegados

en el sol  centelleante

de un mañana

que se fue

en el ayer infinito

del pesar sentido,

que se levanta

ente la evocación

de la memoria.

Pippo Bunorrotri.

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LA ESPERA

Hace tiempo que espero

a ese amor que emociona

aunque ya sea

un alma vieja

de lamentos y llantos

y suspiros entrecortados.

Al lejano horizonte

lanzo el grito

de mi voz ronca

para que mi amor

escuche la melodía

de mi canto.

Ven a mi

amada mia

escucha el lamento

de mi llanto

para que el corazón

aletargue el pecado

de mi deseo.

Hace tiempo que espero,

por eso le grito al viento

para que en las ondas

de su movimiento

me traiga el beso

de lo que espero.

Pippo Bunorrotri.

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MIRADA INQUIETA

Busco refugio

en las dunas

de esa playa

de tenue luz

y sombras ocultas

en el lamento

del viento,

surgiendo

entre las ondas

de las dunas de arena

con el asombro

del secreto de la mente

envolviendo el destello

de una luz que desaparece

en el sinuoso parpadeo

de una mirada inquieta.

Pippo Bunorrotri

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LA LOCURA DE MI POESÍA

En la locura

de mi poesía

esta el impulso

de lo que llevo dentro.

Ese irresistible sentir

de escribir en verso

la emoción soportada

y nunca olvidada

de ese tiempo vivido

en los encuentros

sentidos y compartidos

alejados y llorados.

La locura

de mi poesía

recita los momentos

donde el ruido

era silencio escrito

en el alma deplorada

por el extraño sentir

de uno mismo.

Pippo Bunorrotri.

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EL DESEO DE UN SENTIR

Cierro los ojos

y escucho la música

de ese mar elegido

que apacigua

el carcomido rencor

de la memoria.

En la melodía

de su brisa

aparece ese rostro

que compone las sinfonías

de la vida;

de dos rostros,

de dos bocas,

que se enredan

en el latir

de dos corazones

que escriben

el deseo

de un sentir.

Pippo Bunorrotri.

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LA BRISA DE MI CARICIA

Mis ojos se tapiaron,

mi mirada se extinguió,

el sofoco de mi suspiro

se ahogo en el dolor.

Los latidos apagaron

el opresor ardor

de mi corazón.

Mis noches se volvieron

mantos fríos

de resquebrajados

anhelos.

La triste soledad

de la pasión quieta

como carcelero, encerró

la calidez del deseo.

Porque tú

ligera brisa

de mi caricia

te sumergiste

en la incógnita

de tu universo,

dejándome solo

el lloro sin lagrimas

del raudo silencio.

Pippo Bunorrotri.

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EN EL TIEMPO DE LA MEMORIA

En el tiempo de la memoria

hay un universo enrevesado

con un arduo espacio

sin calendas ni nombre

que se abre como libro

al horizonte infinito

sin líneas sueltas,

ni estrías quebradas,

ni limites encerrados;

que imagina un futuro

con pasado paralizado

en el susto del ahora,

con presente en el todavía

de un tiempo

apagado en el silencio,

mientras en el cielo

los cometas se pierden

y los secretos

te hacen diferente

entre las palabras

que le robaste

a la poesía

de tu destino,

haciendo que se emocione

el antojo del pensamiento

que sereno persigue

el reflejo de un deseo.

Pippo Bunorrotri.

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EN EL CORAZÓN DE LA MEMORIA

En el corazón

de la memoria,

el recuerdo juega

con las atrevidas

rosas rojas,

con las tímidas

margaritas amarillas,

con las alegres

verdes praderas,

transformando el silencio

donde una palabra de lejos,

un gesto en el rostro,

una sonrisa sincera,

el abrazo querido,

el beso sentido,

la caricia del amado,

mudan el tiempo

de ese silencio tuyo

en el corazón

de la memoria.

Pippo Bunorrotri.

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EL VIEJO DIARIO

Entre las vetustas hojas pajizas

de un viejo diario,

arañado por el tiempo de los instantes,

encontré esos gestos escondidos

que delatan caricias

de ternura en el requiebro

de esos instantes contados

en momentos irrepetibles

por el amor sentido,

que dibujan la armonía

de un corazón desbordado

que llena el alma.

Ahora que el tiempo ha pasado

dejando la memoria desnuda,

las caricias relatadas

no son más que cicatrices

de una fantasía

que ha volado

en el viento

del destino.

Pippo Bunorrotri

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EL DÍA SIN NOCHE

En el día

sin noche

las palabras

de un sueño

toman sentido

en las horas

del ahora inútil

y el sonido

de una voz

difuminada

en la confusión

del instante

acompasa

los latidos

del corazón,

bregando el alma

de ese día diferente

donde encuentro

es parte de mi yo

que se había extraviado

en el claro-oscuro

del momento.

Pippo Bunorrotri.

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TÚ CUERPO

En el lienzo de tú cuerpo

los pinceles de mis dedos

pintan el espasmo

de la exaltación

del sentir pleno.

Con el abanico

de colores mudos

resalto los suspiros

de tu súbito cuerpo;

el blanco, define el silencio,

el azul, la armonía asimétrica

de nuestros cuerpos desnudos,

el amarillo, la libertad del sentir,

el verde, la efervescencia

de los movimientos lentos.

En tú mirada

el placer de la pasión

y en tú rostro

el deseo de ser arco iris

mientras sucumbo al jadeo

de tu cuerpo despejado

abrazando la necesidad

de penetrar con mesura

la penumbra de las galerías

de tu universo.

Pippo Bunorrotri.