DESCONCIERTO

Dos folios emborronados

de palabras descosidas

rasgados en la ira

de ese momento

del desconcierto,

rompen el silencio

del poeta peregrino

que desentierra el dolor

de un sentimiento viejo,

mientras el corazón piensa

en la herida cicatrizada

de aquel instante escarpado.

En el cansado rostro

del poeta peregrino

emerge el capullo

de una sensación

que zarandea las hojas

de un cuaderno sin líneas,

combando la planeidad

de sus pliegues

ante la inclinación

de unos dedos ateridos

que esperan la oscuridad

de la noche

para acurrucar

las emociones

de un tiempo lejano

en la distancia

del ahora meditado.

Pippo Bunorrotri.

Inicio