LA BRISA DE MI CARICIA

Mis ojos se tapiaron,

mi mirada se extinguió,

el sofoco de mi suspiro

se ahogo en el dolor.

Los latidos apagaron

el opresor ardor

de mi corazón.

Mis noches se volvieron

mantos fríos

de resquebrajados

anhelos.

La triste soledad

de la pasión quieta

como carcelero, encerró

la calidez del deseo.

Porque tú

ligera brisa

de mi caricia

te sumergiste

en la incógnita

de tu universo,

dejándome solo

el lloro sin lagrimas

del raudo silencio.

Pippo Bunorrotri.

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