MIS MANOS

Abro mis manos

al silencio

de un momento

de insolencia,

hincando la mirada

en la hendidura

de la profunda soledad,

suspirando

el aliento solitario

de una sombra

que se desliza

sobre el sagaz engaño,

que deja esquivo dolor

en el abismo

de un sentir,

que enreda nubes

esperando ese sueño

de las noches inquietas

que en las mañanas

se transforma

en bofetada

del olvido.

Pippo Bunorrotri.

Inicio