MIS SENTIMIENTOS

Mis sentidos

se estremecen

cuando la curia

de tu voz

camina a través

de las rayas

de mi piel,

cubriendo de roció

el amor que guardo

en mi corazón.

Tu voz me envuelve

contándome

las emociones

de tu sentir

haciéndome volar

como una cometa,

convirtiéndome

en el eco

de ese sentimiento

que hace vibrar

el vivaz latir

de un alma

herida.

Pippo Bunorrotri.

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UNA SOMBRA

En el recuerdo

de la memoria,

una sombra

sale de la luna

y una tormenta

de escalofríos

recorre el perfil

de la asustada silueta,

pues los rayos

que muestran

los recuerdos,

que pensó

haber perdido

en el polvoriento camino

del pasado circulado

y que en el ahora

del presente tiempo

de existencia

le hacen compañía

con las horas encajadas

en los anhelos

de unas emociones,

de unas pasiones,

deseadas

en la memoria.

Pippo Bunorrotri.

LA DISTANCIA QUE SEPARA

Con el negro

de la noche

pinto las sombras

de tu rostro,

replicando

lo que siento,

contemplando

el desconocido tiempo

de la distancia

que nos separa.

En la huella

del claro día

hago la pisada

de tu aroma,

haciendo ver

esa realidad

que respiro,

encontrando

desprevenido

el latir del corazón

que persiste

en sentir.

Pippo Bunorrotri.

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EN LA VOZ

En la voz sombría

del oscuro silencio

de la noche,

alguna palabra

escapara

en el viento

de la tiniebla,

que serán susurros

en el estribillo

de la música,

de la realidad

de un sueño,

que quiere ser

un simple sonámbulo

en la eternidad

que no se extingue.

Pippo Bunorrotri.

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EL SOL

Acurrucado

entre felpudas nubes

el rey sol,

escribe poemas

en las laderas

de las verdes montañas

y en los surcos

de sus rocas,

los silencios

abrazan

el azul cielo

de su axioma

aturdido

mientras el tierno día

confunde el rubor

del silencio

con la velada soledad

de unas palabras

que encierran

el éxtasis

de un sentimiento.

Pippo Bunorrotri.

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LA NOCHE

Cuando la noche,

es noche,

la lánguida

oscuridad

estira su manto,

para que acaricies

el horizonte

de ese placer

que te viste

de infinito.

Cuando la noche,

es noche,

y la lánguida

oscuridad

pinta de negro

la soledad,

es la hora intima

de susurros y recuerdos,

de encuentros suspendidos

en la imaginación del momento,

de magia,

de encantos,

de eternos besos,

de sublimes caricias,

de males emborronados,

donde una figura –sin rostro-

acaricia tu terso rostro

y una sonrisa

se dibuja

en tu mirada.

Pippo Bunorrotri.

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HUELLAS

Por encima del tiempo

exhibido en el camino

de una existencia,

esta esa sensación

de haber dejado

en la orilla

del pasado

un sentimiento

que naufraga

a la deriva,

en ese océano

que golpea

la distancia

y el tiempo,

con sus alas agitadas

en el silencio

de una espera

que deja

vacías huellas

en el sueño

de la memoria.

Pippo Bunorrotri.

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SUAVES BRISAS

Suaves brisas

del mediodía desierto

acarician la solitaria

flor de mi jardín

que desprende fragancias

que embriagan el sentir

ovillando la profunda

melancolía

de un otoño

que transita

en el recuerdo

de una alegre primavera

haciendo vibrar

el escalofrió

de una piel

que aun brilla

en el refugio

de la aurora.

Pippo Bunorrotri.

https://pippobunorrotri.

LA PLAYA DE MI OCEANO

Miro la playa dorada

del océano tranquilo

de mi alma en calma

queriendo encontrar

las palabras perdidas

de mi corazón.

Miro el horizonte

de ese océano

donde naufragaron

los sentimientos

de una poesía rota

por unas palabras vacías.

Miro la intensidad

de un tiempo

que llora las ofensas

contadas en la noche

que atrapa el asombro

de un día muerto.

Pippo Bunorrotri.

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LA PLAYA DE MI OCEANO

Miro la pedregosa playa

del océano de mi alma

queriendo encontrar

las palabras perdidas

de mí sentido corazón

entre las aisladas dunas

de arena molida

en el molino del tiempo.

Miro el horizonte

de ese océano

donde naufragaron

los sentimientos

de una poesía rota

por las estrofas

de unas palabras vacías.

Miro la intensidad

de un tiempo

que llora las ofensas

contadas en la noche

que atrapa el asombro

de un día muerto.

Pippo Bunorrotri.

EL BANCO DEL HUERTO

En el banco del huerto

de los sudores de mi sino

las arrugas del tiempo

repasan los pasajes inciertos

de una vida gastada.

Las horas se agazapan

con sus dedos entumecidos

bajo la sombra

de unos parpados  menguados,

abatidos por las horas,

extenuados de la fatiga

de sus días corridos.

En el banco del huerto

la solera de una vida

espera que termine el día

de una inútil longetividad

que ya ha vivido sus días.

En la espera de ese banco

el tiempo retrocede a través

de un desgarrado monologo

que aplasta los silencios

de una soledad vacía

donde las palabras

son las últimas luces

de un tiempo

que se ha caído.

Pippo Bunorrotri.

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TIEMPO

Necesito el tiempo

de la vida,

porque me ilustra,

me adiestra,

en los minutos

de los segundos

interminables

de las horas

que me enseñan.

No sé si palabras o conciencia,

no sé si razón o imprudencia,

solo sé que me deslumbra

la ilusión de su esperanza.

Cuando estoy dormido

sueño en el tiempo

de esta vida

que me muestra

el oleaje de su existencia

dejando en la memoria

fragmentos de su escarcha.

Lo que me enseña

lo guardo en el aire

de un suspiro, que late

en el viento y la arena

de una realidad

que se llena,

mientras el recuerdo

amontona el olvido.

Pippo Bunorrotri.

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