HUBO UN TIEMPO

Hubo un tiempo

que la muerte

quemo mi castillo,

y la vida, esa

que parecía gastada,

me tomo de la mano

y en el impulso

del ultimo latido

me elevo

hasta esa lejanía,

misteriosa,

donde la vida muestra

su perspectiva,

señalándome la confluencia

donde el sol y el mar

se funden en el abrazo

de la insidia eterna,

sintiendo en mi piel

la dulce caricia

de una vida nueva,

mas natural y fresca,

incrédulo, me deje llevar

por ese sueño atemporal

antes de que me empotrase

en la realidad de mi existencia

esa en la que el dolor

y la fatiga, agotan,

pero en ese viaje

a la misteriosa lejanía

he aprendido

que cada día

es distinto

y hermoso,

que no puedo dejar

que pasen sin más,

que tengo que gastarlos.

Pippo Bunorrotri.

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