EL LLANTO

Nutridos tus ojos, lloran

como un río caudaloso

recorriendo el reguero

de una lagrima perdida

en el lecho seco

de un duelo contenido

por el dolor y la alegría

del llanto de un recuerdo

que te quema el interior.

Grabando en tu piel

la sensación

de aquella emoción

que se fue en el canto

de la lluvia derramada

en busca de la caricia

de un rostro que acoja

la lagrima del perdón.

Acunando su llanto

en ese torso,

de nuevo amanecer,

donde cuelga lo básico

de la vida,

con sus horas,

sus días,

sus años

y sus noches

de vacías torturas

y resplandecientes alegrías

donde la lagrima perdida

encuentra su lecho.

Pippo Bunorrotri.

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