¿Hacia dónde va la poesía contemporánea? Una crítica al mercado y un clamor por nuevas voces

Liberoamérica

En el año 2014, el artista urbano SpY pintaba la frase I’M NOT A REAL ARTIST en una fachada de cuarenta metros del centro de París. Lo hizo colgado de un arnés que pendía desde la azotea, y utilizó una pintura fotoluminiscente que se carga de energía durante el día para brillar con una dulce luz verdosa por las noches. Durante las mañanas, su obra permanece casi invisible. Al caer el sol, se convierte en el mensaje más contundente de todo París. La fuerza de la crítica de SpY pasa por lo diáfano de su sarcasmo y por su fuerza incontestable. SpY es, por supuesto, un artista extraordinario, pero su obra se desarrolla en un formato deslegitimado por las instituciones culturales tradicionales desde su misma concepción. Durante décadas el street art ha sido considerado vandalismo, así que no aparece en los medios culturales, no está patrocinado por las…

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