Recuerdos que sienten

Ansiedad.es

Me siento tan rara,

desganada,

sin nada.

Me siento vacía,

con los recuerdos a flor de piel,

con cada nota,

con cada suspiro,

una lágrima cae por dentro.

No puedo olvidarme,

no dejo de recordar las vacaciones,

a las que tanto me debo.

Yo tenía miedo,

pero no sé si era miedo a tener que llorar para tener que sentirme profunda tras el gran encuentro con tales lugares mágicos.

¿Qué hago si recuerdo?

No me olvido de tus verdes valles,

de tus montañas,

de tus frescos suspiros.

De tus secretos,

de tu magia,

y de tu dulce harmonía,

que enloquecen mi saber.

Es amor profundo,

por tu hablar,

tus acentos pegadizos,

y yo,

que me quedé pegada a fin de viaje,

con accento a paraíso.

Te añoro,

entre hojas,

y papeles,

desconexionada,

volviendo a intentar hacerlo,

ya que en tus manos estuve así,

y ahora el camino busco,

esa…

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Y el cielo ganó un ángel

El blog de J. V. Ruiz Blasco

Aún recuerdo cuando te ingresaron en el hospital. Fuiste engañada por nosotros con la excusa de que tenían que hacerte una pruebas para ver si tenías que tomar vitaminas. Tú, con tu sonrisa reluciente, aceptaste y no te importó. Todos sabíamos que era mentira, incluso tú. Sabías que algo pasaba, tenías la certeza de que aquello no era más que una burda excusa porque, sin duda, existía algún tipo de enfermedad de gran envergadura de la que no queríamos informarte. Aun así tuviste el valor de afrontarlo. Pasaron los meses y tú seguías en cama, con fuerza. Numerosos médicos y enfermeros iban entrando en tu habitación para cambiarte las medicinas y hacerte más pruebas. Tú mirabas a todos con una sonrisa. La preciosa expresión en tu rostro levantaba pasiones y no había quién entrara en la habitación y evitara cruzar palabras contigo. Tan enérgica, tan valiente. Recuerdo aquella médica que…

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Las primeras palabras del abismo

Anónimo sobre el folio

El silencio es la única palabra del abismo,
no conoce más allá de ello.
Quizás algo de la soledad de Unamuno
o la penuria de Miguel Hernandez
con un toque de lo macabro de Poe.

Puede que conozca, también,
la ebriedad de Bukowski
por ser un factor de importancia
para caer aquí.
Y que haya aprendido
de mis desgarres,
mi tortura.

No conoce
el amor de Benedetti
ni el optimismo de Jorge Guillén.
Pues sabe que la tristeza
siempre da caza
y te convierte
en la oscuridad
que llevas en tu interior.

Solo quiere hacer sufrir
pues es su idea del Bien,
ya que es el único motivo
por el cual las personas vienen

y se van.

Pero el abismo no tiene culpa,
es creación del escritor
y al igual que Dios,
hemos creado un monstruo.

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