En las horas del jardín

Anattā

Y como el yo vive constantemente pensando una cantidad de cosas, como no es más que el pensamiento de esas cosas, cuando, por casualidad, en vez de tener ante sí esas cosas, piensa de pronto en sí mismo, no encuentra más que un aparato vacío, algo que no conoce, a lo que, por darle alguna realidad, añade el recuerdo de una figura vista en el espejo.

Proust


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