El relato del viernes: «El regreso»

Ana Centellas

EL REGRESO

EL REGRESO

Soledad viajaba con el rostro apoyado contra la ventanilla, con un gesto sombrío que la acompañó durante todo el trayecto. Sus apenados ojos fueron testigos del paulatino cambio en el paisaje que, poco a poco, fue dejando atrás los altos edificios de la gran ciudad para adentrarse en las amarillas planicies de cereal de la estepa castellana. La duración del trayecto no fue muy extensa, pero a Soledad le parecieron días los que pasó encerrada en aquel vagón que la devolvía a la pequeña ciudad en la que nació.

No habían transcurrido ni diez años cuando partió hacia la capital para cumplir su sueño desde la infancia, ser actriz de teatro. Aún recordaba las tardes que pasaba en el desván de la casa familiar disfrazándose con los vestidos antiguos que habían quedado relegados al olvido en el baúl de la abuela, entre bolitas de naftalina y el polvo…

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