Veo zombis en la oficina… ¿Tú sabes si estás aún vivo?

BALCÓN40

Sé que la he cagado. Que me he metido en un jardín de difícil salida. Que he cometido el error que cambiará mi vida profesional y personal para siempre: He compartido mesa y mantel con un colectivo especial… Y ell@s, me han revelado un terrible secreto: Puede que estemos muertos, laboralmente hablando, y que encima no lo sepamos.

Así que, hoy, de vuelta a la oficina, veo zombis por los pasillos, en las mesas, mirando distraídamente su móvil en las reuniones, tomando café confiados en el office… Y cuando yo misma me miro, como el Miguel de Coco, veo que quizás una parte de mí ya esté muerta.

Porque, confieso que, en ocasiones, mi único afán de que acabe el día sin que se rompa nada. Y confundo acudir a mi trabajo, con aportar a la organización. Y entonces, encajo como un guante en la definición de zombi…

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Huir

AydilDR

“Huir de una emoción es una forma segura de llevarla contigo”. 🏃🏽‍♀️ Por más que se quiera huir de los problemas, de las situaciones, sentimientos y emociones, la vida se empeñará en buscar la forma de enfrentarla y aceptar la realidad. 🏃🏽‍♂️🙌🏽

Aydil DR

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Jukka Kuoppamäki

El espacio de Chus

Jukka KuoppamäkiJukka Kuoppamäki (1 de septiembre de 1942) es un cantautor, cantante y compositor finlandés, además de sacerdote del movimiento religioso “Dipeneengemeinschaft”.

En el año 1959 comenzó su carrera en el grupo “Neloset”, empezando a publicar como cantante en solitario en 1962 y logrando la popularidad en la primera mitad de la década de 1970. Entre 1973 y 1979, tuvo su propia compañía discográfica, “Satsanga Records”.

Es uno de los cantautores populares finlandeses más prolíficos, con más de 2.000 canciones escritas para él y para otros cantantes finlandeses.

Jukka Kuoppamäki – Sininen ja valkoinen

Página oficial de Jukka KuoppamäkiJukka Kuoppamäki en Wikipedia

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Vacío

Arritmiapoética

azotar la puerta

o abrirla de a poco

en silencio

para que nadie note la ausencia

o dar un grito

para que alguien se dé cuenta

que finalmente

decidí saltar al vacío

pero nuevamente una llamada

un pensamiento,

son los que saltan

y otra vez

me quedo mirando desde la orilla

recordando que la vida ya no es mía

observando desde lejos

un ser ajeno

que escurre lágrimas de ajenjo

por aquellas noches verdes

ahogadas en otras vidas

que no volverán a ser

o que jamás fueron

Regresar a casa

exactamente no sé definir a qué casa

y Nadie escribió nada

Nadie volvió a escribir nada

y el mismo buzón oxidado

permanece vacío

desde hace treinta años

siempre con la esperanza hueca

puesta en un buzón vacío

en una carta

en una llamada

u otro salto a la nada

cualquier cosa

que pudiera rellenarla

o que al menos hiciera

que…

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Destino

Percepción de Mujer

Abrió la puerta, por instinto, sin calibrar las consecuencias, y encontró tras ella el rostro de quien jamás esperó conocer.

Paralizada, sintió un fuerte calor interior, un fuego oculto que le impedía articular palabra, cerró los ojos un instante, para poder así soportar tal intensidad.

Durante un segundo llegó a perder el contacto con la realidad, respiró profundamente sintiendo sus pies sobre el suelo, buscando algo seguro a que aferrarse.

Una intensa paz la invadió en este momento, se vio sentada en su sillón rojo, meditando, y comprobó, al fin, que había encontrado el camino hacia su propia divinidad.

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…sube una estreLLa a tu cieLo…

Donde las eLes encuentran su nombre

…para iLuminarLo…

…para iLuminarte…

…aunque te LLamen Loco…

…no hay camisa de fuerza para eL que quiere soñar.

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Fotografía: Donde las eLes encuentran su nombre. Copyright ©

“Hay caricias que duran incluso después del roce. Hay, a veces, personas a la que la distancia no puede separar. Y escalofríos provocados por el calor de un abrazo. Aún hay sonrisas de esas que parecen cualquier otro amanecer. Algunas noches tengo la sensación de que el camino corto también puede ser el correcto. Que, por una vez, la felicidad no depende de llegar a ningún sitio, sino de disfrutar del lugar en el que estamos. Solo hay que cerrar los ojos, cerrarlos con fuerza y acordarse de lo bonito. De la brevedad, del detalle, del momento. No se puede vivir como aquel que no recordó darse una oportunidad para ser feliz. Y agarrarse a la esperanza. Agarrarse con fuerza a las ilusiones. Y…

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Intercambio de palabras con Joan Llensa

Las Palabras Descarriadas

Conoce al autor

JoanllensaJoan Llensa

Las Palabras Descarriadas: Seguramente te gustan varios escritores, ¿puedes nombrar alguno?
Joan Llensa:Tienes razón, me gustan unos cuantos, pero te diré los que más me influenciaron. Por un lado Stephen King y por el otro Edgar Allan Poe. Sobran los comentarios.

LPD: Otra pregunta complicada: ¿puedes decirme tus tres novelas favoritas?
JL:Misery, de Stephen King. El mago, de John Fowles. Los cuentos completos, de Poe.

LPD: ¿Y alguna novela te ha decepcionado?
JL: Me quede a cuadros con El hombre de tiza. Esperaba mucho más de lo que me encontré y eso fue bastante frustrante.

LPD: ¿Qué has leído últimamente?
JL:Lo que habita dentro, de Malenka Ramos.

LPD: ¿Recuerdas la primera novela que leíste?
JL: Creo que fue Como un espejismo, de Maria Mercé Roca en su edición catalana por el año 90.

LPD: ¿Cuáles…

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BARCELONA, A VECES.

Aránzazu Gordillo

Barcelona no es una ciudad fácil. Barcelona es contradicción, extremos. Barcelona es una ciudad de todos, pero es tierra de nadie.

En Barcelona irrumpe la nieve cada cinco inviernos y la mortifican tres olas de salvaje calor  cada verano.

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El Ángel del umbral del sueño

Un gato mas en la ciudad

hipna

Solo recuerdo haber escuchado
que las palabras se salvarían
de la quema nocturna.
Tu ya habías hecho tu trabajo:
bajaste al sótano
donde los secretos aguardaban,
húmedos y sombríos,
por la salvación de tus pasos.
Desnudaste el instinto
en el rincón adecuado
para que su sombra
no discrepara en enigmas
con la insumisa penumbra.
Sacudiste los recuerdos,
las ilusiones,
esas mansas y eternas arrendatarias
de quién sabe qué responsables locuras.
Y justo allí,
donde la noche,
con toda confianza,
recitaba sus mantras
para desvanecer
los imposibles del tiempo,
me alejé de tu rastro.
Solo recuerdo tu voz
desde la orilla donde el alma yacía,
repitiendo en su idioma
como una onda extenuada,
que las palabras se salvarían,
resucitarían en las primeras luces
de cualquier ventana.
Yo te creí,
rindiendo la conciencia
ante el despiste del sueño.
¿O fue quizás otro albor
el que logró engañar al desvelo?

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Recuerdos que sienten

Ansiedad.es

Me siento tan rara,

desganada,

sin nada.

Me siento vacía,

con los recuerdos a flor de piel,

con cada nota,

con cada suspiro,

una lágrima cae por dentro.

No puedo olvidarme,

no dejo de recordar las vacaciones,

a las que tanto me debo.

Yo tenía miedo,

pero no sé si era miedo a tener que llorar para tener que sentirme profunda tras el gran encuentro con tales lugares mágicos.

¿Qué hago si recuerdo?

No me olvido de tus verdes valles,

de tus montañas,

de tus frescos suspiros.

De tus secretos,

de tu magia,

y de tu dulce harmonía,

que enloquecen mi saber.

Es amor profundo,

por tu hablar,

tus acentos pegadizos,

y yo,

que me quedé pegada a fin de viaje,

con accento a paraíso.

Te añoro,

entre hojas,

y papeles,

desconexionada,

volviendo a intentar hacerlo,

ya que en tus manos estuve así,

y ahora el camino busco,

esa…

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Y el cielo ganó un ángel

Anotaciones de un reflexivo

Aún recuerdo cuando te ingresaron en el hospital. Fuiste engañada por nosotros con la excusa de que tenían que hacerte una pruebas para ver si tenías que tomar vitaminas. Tú, con tu sonrisa reluciente, aceptaste y no te importó. Todos sabíamos que era mentira, incluso tú. Sabías que algo pasaba, tenías la certeza de que aquello no era más que una burda excusa porque, sin duda, existía algún tipo de enfermedad de gran envergadura de la que no queríamos informarte. Aun así tuviste el valor de afrontarlo. Pasaron los meses y tú seguías en cama, con fuerza. Numerosos médicos y enfermeros iban entrando en tu habitación para cambiarte las medicinas y hacerte más pruebas. Tú mirabas a todos con una sonrisa. La preciosa expresión en tu rostro levantaba pasiones y no había quién entrara en la habitación y evitara cruzar palabras contigo. Tan enérgica, tan valiente. Recuerdo aquella médica que…

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