Templos

evarocio

Somos templos,
de carne y hueso,
de inquina y encono,
tal vez solo un tropel…

Oratorios bellos,
algunos vacíos,
otros plenos de versos,
pero en el fondo
todos conversos…

Cada vida es un templo,
y si con nuestras candelas
logramos iluminar,
también nos pueden cegar…

Templos de entereza,
santuarios de tristeza,
palacios de acíbar, canela y fresa.

Catedrales de fachada convexa,
atrios de tristes almas presas.

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Tristeza

evarocio

Quisiera escribir
un poema risueño,
de esos que exclaman alegría,
que llenan la vida,
que claman la fe.

Pero en este azorado corazón,
mi vida,
late el otoño
que todo lo barre,
que todo lo funde,
que todo lo ve.

No puede proclamar la dicha,
aunque ella me inunde,
aunque ella me turbe,
aunque ella me de.

Solo puedo mostrarte
estos versos tristes,
de quien añora y no alcanza,
de quien recuerda y no ve.

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