Desde que te conocí,

no sueño

porque tú eres mi sueño.

Mi alegría

es tú sonrisa.

Mis silencios

te pertenecen.

Mis palabras

tus caricias.

Mi vida la he olvidado

porque tu amor

es toda mi vida.

Cuando te miro

medito;

en tu boca

que es deseo,

en el silencio

de tú mirada,

en tus caricias

de sentimiento,

en el calor de tú piel

que mi frío corazón derrite,

suspiro y me entrego

cuando en el amanecer apareces,

y concluyo que te quiero

con tus dudas y desencantos

porque sin ti

la vida sería un engaño.

Por eso te quiero tanto

que muero por ti.

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6 comentarios en “

  1. Tanto más crece el esfuerzo, cuanto más consideramos la grandeza de lo emprendido. Tus ganas por ser a cada instante alguien mejor harán que día a día avances un poco más hasta lograr todos objetivos. Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, por tanto, no es un acto, sino un hábito. La vida es un carnaval e incluso hasta la amargura y la soledad se quitan el sombrero en una de reconocimiento y respeto.

    Felicidades como siempre por este increíble blog.

    Saludos y muchos abrazos de tu amigo Samuel Parra. PD. Te invito a visitar mi última publicación llamada GRASA MENTAL: MI GUERRA CONTRA LA OBESIDAD

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