EL JARDÍN DE LAS SOMBRAS

Paseo por la vera del soneto

donde crece la imperfección

de lo perfecto,

en ese estepario

jardín de las sombras

donde el pétalo de una rosa

es una mariposa,

donde las ovaladas hojas de la buganvilla

trepan el muro de los sueños,

donde los tulipanes son turbantes

musitando murmullos escondidos

en su interior,

un jardín de pétalos de ensueño

tiritando el palpitar del sentir.

 

Paseo por la vera del soneto

y no escucho el sollozo del viento

donde he despistado

el serventesio del sueño,

el sueño…

preludio del amanecer

que en el marco resonante del Arpa

murmura las melodías

de los poemas del poeta,

en el jardín de las sombras

sin contar las horas.

 

Paseo por la vera del soneto

adentrándome, sin recelo,

en el jardín de las sombras

cargado de silencios

y de palabras mutiladas

en la batalla del día,

esperando que cautericen

en el aroma del edén

dejando huella en los versos

de un poeta sin nombre,

de un nombre sin poema

donde los susurros matutinos

bullen de espera esperanza

en el jardín de las sombras.

 

MELANCOLIA

Ya se va el día,

ya llega la noche,

y al poeta

un oscuro

y sombrío vacío

su alma rocía.

 

El corazón, ecuánime soñoliento,

su dolor ahoga contemplando las estrellas

como cortejan a la luna,

ya que no encuentra palabras,

ni suspiros, ni lagrimas

para el desahogo de su amargura.

 

Espoleado por el desanimo

reelé el libro de su pensamiento

intentando encontrar la razón

de su inesperada melancolía

en esta noche

de un triste día.

 

Durante la larga reflexión

de la gran dama de su conciencia

contempla la ciudad durmiente

con sus peculiares colores

de luciérnaga misteriosa,

iluminando los rincones del adiós.

 

Pese a contemplarla,

esta noche,

no la siente la ciudad

de la enigmática sonrisa

como suya.

 

Pues su mirada inexpresiva

su alma confundida

lloran el dolor

el dolor de su corazón

que sufre, sin crisis,

vacío, lúgubre y silencioso.