LOS AMANTES

La sombra de dos amantes,

desnudos en el lecho

de sus desventuras

vencen sus temores

dando rienda suelta

al deseo de su pasión,

boca con boca,

pecho contra pecho.

 

Apretándose en un estrechó lazo

donde sus dedos surrealistas

danzan una sinfonía sin música,

donde los brazos son alas de Ángel

agitándose al viento,

donde las miradas hablan,

donde los cuerpos se desahogan

formando formas infinitas.

 

Aferrándose a las sombras

de su propio yo

gimen el dolor

de su arrebató,

donde el aliento

son suspiros entrecortados

del instante del orgasmo

de la emoción

de su pasión.

 

Cuando el lazo se desbarata

el desorden se presenta,

sabanas arrugadas,

almohadas arrinconadas,

pelos alborotados,

sudor de uno en el otro

silencios muertos.

 

Cuando el lazo se desbarata

las caricias son;

pétalos de rosa marchita,

las palabras son;

condescendientes,

las sonrisas son;

complacientes,

la premura es;

calma,

y la calma es;

urgencia

en el vago aroma

del ambiente.

DÍAS

Miramos hacia adelante

y contamos los años que vendrán.

 

Miramos hacia atrás

y contamos los años que han pasado.

Pero nunca nos fijamos

en el hijo pequeño del año,

el día.

Lo miramos con altivez

mientras el viento se lo lleva

con su triste desdén.

Al padre le exigimos

lo que su hijo pequeño,

el día,

nos llevo en su partida.

Pero este, el año,

esa exigencia, nos dice

no puede ser cumplida.

Pues los días

nunca retornan

con su triste desdén.