EN EL LIENZO DEL MEDITERRANEO

En el lienzo del mar Mediterráneo

se dan su ultimo baño

los rayos del sol

del primer día de julio,

y la neblina del atardecer

perfila el horizonte del mediterráneo,

para que el poeta

desde su atalaya

ponga sus versos

sobre el renglón de su línea,

para que el pintor

desde la esquina del acantilado

coloque el punto de fuga

de su imaginación,

para que el músico

con su piano

componga el pentagrama

de su sinfonía

en clave de sol.

El poeta, el músico, el pintor

en el atardecer del mediterráneo,

vuelan como gaviotas

en el océano de su mente

buscando el sueño

de su imaginación,

con sus giros

y su danza

del sentir del momento,

del instante preciso

en que la inspiración se detiene

sonriéndole al azar

del poeta,

del músico,

del pintor.

En el atardecer

el mediterráneo no se queja,

ni el poeta,

ni el músico

ni el pintor,

los tres se dejan acariciar

por el tiempo del atardecer

mientras el mediterráneo

en sus suaves olas

trae la rimas consonantes del poeta,

el Do sostenido de la sinfonía del músico

y la pincelada difusa del pintor.

En el atardecer del mediterráneo

el poeta recita,

el músico sus notas cuenta

y el pintor perfila sus pinceladas

sobre el teatro del mediterráneo.

INSPIRACION

Ese cirio que se enciende

en la oscura celda de la mente

y en la fría mesa del silencio

refleja la sombra del sentir

que con esmerado cuidado

el creador de la nada,

y artista de lo inconcreto,

su perfil recorta

con el estilete de su pluma

dando forma a algo concreto,

sombreando los secretos

del creador de la nada

del artista de lo inconcreto.

En este proceso intervienen

la melancolía,

la soledad

y el silencio.