FLOR MARCHITA

Cuando la muerte

es flor del aire infinito,

el canto desliza las horas

de su desdicha

Las vivo, las toco, las acarició.

Algunas, a veces,

se secan, se enferman,

otras resucitan.

Hay minutos que florecen radiantes,

y no tiene explicación,

es simplemente, una forma de vida

que no controlo.

Vestidas de púrpura desnudez

en el materno horizonte de la tierra

con los siglos vienen a sembrar

algunas páginas de poemas.

La sangre asola tallos cimbreantes,

la savia se propaga de fibra en fibra

y el viento inclina sin descanso

el crecimiento silencioso.

Es el destino

de una efímera vida

que solo sonríe

y da alegría.

LA MUERTE

Ese inesperado momento del tiempo

en que los recuerdos se detienen

los sueños se pierden

y la vida no tiene sentido,

donde el dolor de uno

ya no siente,

y en los otros

es amargura continuada.

Ese inesperado momento del tiempo

donde los pasos

son huellas

en la arena del reloj del tiempo,

donde la mirada se congela

en el instante de un suspiro,

donde las caricias son frías

y las palabras silencios.

Ese inesperado momento del tiempo

donde la luz es oscuridad

y la oscuridad ilumina

el vacío de la sonrisa

de la nada,

donde tu memoria se apaga

en la memoria de otros

dejando bullicio de tu evocación.

Ese inesperado momento del tiempo

donde tus lagrimas

son los sollozos de otros,

donde los murmullos

son tus desahogos

las sonrisas alivios

las palabras susurros

los silencios rezos.

Ese inesperado momento del tiempo

donde la soledad es eterna

donde el silencio es tu voz

donde el alma vuela al infinito

donde el cuerpo se vuelve polvo

de la senda de tu camino

donde la muerte

es el principio del fin, o el fin es el principio.