NOCHES SIN MAÑANA

De días grises

de tardes azuladas

de noches sin mañana

llenas el tiempo de la vida,

mas en todas ellas

el reflejo de lo amado

llevas gravado.

 

En esos días sin noche

en qué lloras de pena

por lo perdido,

por lo olvidado,

de alegría lloras

por el ser amado

a que llegue a lomos del blanco corcel del tiempo

para dejarte una caricia

que te derrita en su regazo.

 

En esas noches sin mañana

en las que te miras en el reflejo del espejo

y tu mirada descuidada

descubre  el engaño del reflejo,

de que el tiempo lento camina

mas el tiempo va deprisa, no se detiene,

y en tu rostro sus marcas deja

aunque la osadía del espejo

se empeña en demostrarte

que esas marcas son los despojos

de los devaneos del día,

vana gentileza del reflejo del espejo.

 

Sabia es la arquitectura humana,

pues naces en alegre cuna

y te vas en triste sepultura

después de haber descubierto

los días grises,

las tarde azuladas,

y las noches sin mañana.

TUS OJOS

Tus ojos son perlas cultivadas

Tus ojos son filamento que ilumina

Tus ojos son el resplandor de una ilusión

Tus ojos son las niñas perdidas

Tus ojos son cascadas de agua cristalina

Tus ojos el crepúsculo del amanecer y del atardecer

Tus ojos…

Que guardan esa mirada tuya

en las que las guirnaldas de su iris

señalan la senda de mi vida.

Esa mirada sincera

Esa mirada serena

Esa mirada que encierra pena y tristeza

Esa mirada alegre, que a la tristeza y pena destierra.

Esa mirad tuya de relámpago y lagrima, que habla

de tempestad y calma,

de verdad y de mentira,

de amor y de dolor,

de silenció que habla.

Esa mirada tuya que cautiva mi despertar

con tus ojos diamante de Braganza

que son patria de mi felicidad

y cimitarra de mi dolor.

BREVERÍAS (Aforismos)

“El aforismo es un género hermafrodita, mitad poema, mitad ensayo. Pequeño monstruo entre la belleza y la razón: Quimera”.

                                                  4

Los ricos lloran

Los pobres se arrodillan

Los mendigos piden

Los listos corren

Los políticos sordos

Ante los ricos, los pobres,

los mendigos y los listos,

que ni lloran, ni se arrodillan,

solo piden

para correr como idiotas.