VIAJANDO A BORDO DE LA NAVE DE MIS SUEÑOS

Viajo a bordo

de la nave de mis sueños

adentrándome sereno

entre nubes y tormentas

enfrentando sin miedo

a imprevisibles situaciones

procurando no chocar

con los asteroides

del dolor y del infortunio.

A bordo

de la nave de mis sueños,

en los días despejados

oteo la planicie

de mi mar preferido,

como las olas

se mueve tranquilas,

con que dulzura

besan la arena de la playa.

A bordo

de la nave de mis sueños

surco el cielo añil

viendo el crepúsculo del alba

y en su ocaso

busco tu sombra

esperando el beso deseado

calmando el arrebato

de abrazar tú cuerpo desnudo.

Cuando ese día llegue,

cuando esa noche nos pertenezca,

pondremos música de sinfonía

sintiéndonos libres

para cabalgar a lomos

de nuestro sueño,

hasta sentir

en nuestros cuerpos desnudos

el viento fresco del deseo,

la fría humedad

de nuestra piel sudorosa,

los gemidos, los suspiros,

los susurros de nuestro amor.

Entonces los dos,

a bordo

de la nave de mis sueños

volaremos plácidos

sin tiempo,

ni bagaje.

5 comentarios en “VIAJANDO A BORDO DE LA NAVE DE MIS SUEÑOS

  1. Veo que sigues con la Musa como uña y carne. Muy positivo y viajero en buena compañia, como deben ser los viajes, te ha quedado el poema: la última frase es la rública perfecta:
    Entonces los dos,
    a bordo
    de la nave de mis sueños
    volaremos plácidos
    sin tiempo,
    ni bagaje.

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