BUSCO LA INFANCIA

Busco la infancia

en los recuerdos

de unas vidas pasadas,

de unos momentos del ayer lejano

que son borrosos recuerdos de familia,

y encuentro a un niño enteco

comido por la carcoma del olvido

en el fondo del viejo baúl

entre hombres vestidos con un uniforme

de una guerra de locos

a donde fueron

indecisos y sin convicción,

y el niño con traje de primera comunión

que de fraile dominico es

empapado en incienso y cera,

en esa eternidad inmune

que tiene la fotografía.

Ahogo en el silencio

la inerte sonrisa

de aquel día del pasado,

con cara de bobo y contento.

Entre la neblina de los recuerdos

y una lagrima espontánea,

busco la infancia

de un niño tímido

encerrado en su silencio,

en el colegio,

que un día, asombrado descubrió

la adolescencia

cuando una mujer lo desnudo

entre versos de Garcilaso de la Vega

y las capitales de Europa.

Allí se perdió

la infancia del niño

y nació un hombre

para engañar a la luna

y escribir su destino

en el mar y en las estrellas.

Busco la infancia

en los recuerdos de un hombre

que a abuelo llego

luchando con su casualidad

y ahora que la venció

quisiera ser niño

para escribir el principio

de la historia de su destino.

LOS SECRETOS DE LOS POETAS OLVIDADOS (Walt Whitman) II

COSMOS

Quién contiene a la diversidad y es la Naturaleza

quién es la amplitud de la tierra y la rudeza y sexualidad de la tierra

y la gran caridad de la tierra, y también el equilibrio

quién no ha dirigido en vano su mirada por las ventanas de los ojos

o cuyo cerebro no ha dado en vano audiencia a sus mensajeros

quién contiene a los creyentes y a los incrédulos

quién es el amante más majestuoso

quién, hombre o mujer, posee debidamente su trinidad de realismo

de espiritualidad y de lo estético o intelectual

quién después de haber considerado su cuerpo

encuentra que todos sus órganos y sus partes son buenos

quién, hombre o mujer, con la teoría de la tierra y de su cuerpo

comprende por sutiles analogías todas las otras teorías

la teoría de una ciudad, de un poema

y de la vasta política de los Estados

quién cree no sólo en nuestro globo con su sol y su luna

sino en los otros globos con sus soles y sus lunas

quién, hombre o mujer, al construir su casa

no para un día sino para la eternidad

ve a las razas, épocas, efemérides, generaciones.

El pasado, el futuro, morar allí, como el espacio

indisolublemente juntos.

 

 

¡OH YO VIDA!

¡Oh yo, vida! Todas estas cuestiones me asaltan,

Del desfile interminable de los desleales,

De ciudades llenas de necios,

De mí mismo, que me reprocho siempre, pues,

¿Quién es más necio que yo, ni más desleal?

De los ojos que en vano ansían la luz, de los objetos

Despreciables, de la lucha siempre renovada,

De los malos resultados de todo, de las multitudes

Afanosas y sórdidas que me rodean,

De los años vacíos e inútiles de los demás,

Yo entrelazado con los demás,

La pregunta, ¡oh, mi yo!, la triste pregunta que

Vuelve: “¿Qué hay de bueno en todo esto?”

Y la respuesta:

“Que estás aquí, que existen la vida y la identidad,

Que prosigue el poderoso drama y que quizá

Tú contribuyes a él con tu rima”.