LA NOCHE

Es la noche

esa amiga

qué bien nos conoce,

aunque no es de fiar,

pues ella se esconde

en la oscuridad.

Es la noche

la señora

que mejor ama,

la que sutil besa,

y también la ramera

que mejor miente.

Es la noche

la que al oído

te dice sin rubor

lo que quieres escuchar

en el instante preciso

con el justo tono.

Es la noche

esa amiga

que te consuela,

te divierte,

te anima,

te acompaña en la soledad.

Es la noche

esa amiga

que al amanecer

sigilosa ella, se levanta

de tu cama y se va

sin un adiós.

LAS OLAS DEL MAR

En las olas del mar

que vienen y van

escribo versos de amor,

que dulces recuerdo son

mientras escucho

los susurros de tu voz

de enamorada,

que me llevan hasta ti.

A la brisa del mar

le entrego mis miedos,

mis dudas, mis indecisiones,

para que las lleven al infinito

donde tú no estás,

ya que ahora solo se

que querer quiero,

pues tú eres mi alegría,

mi contento, mi paz,

solo contigo quiero estar.

Por eso escribo estos versos

en las olas del mar,

para cuando a él te acerques

te cuente al oído

los secretos, los misterios,

los lamentos, de este

iluso enamorado

del tiempo a tú lado.

Por eso escribo estos versos

en las olas del mar

para cuando en él té sumerjas

acaricie tú cuerpo

con un te quiero,

ya que eres el permanente recuerdo

de mis días, de mis noches, de soledad.

MI HIJO ERA YO

 

Ahora que estoy apartado del mundanal ruido de mi alocada vida profesional y posiblemente también de mi egocentrismo y que ya no busco los focos del éxito, porque me he dado cuenta (afortunadamente) que hay cosas más importantes en la corta-larga vida que los éxitos personales. Se me viene a la memoria los recuerdos de mi vida cuando funde una familia, tiempos de ilusión, felicidad, trabajo, preocupaciones, etc.….

Mi último hijo nació hace veintitantos años, en el mes de Julio, era un día caluroso, llego a este mundo de manera normal… Pero yo tenía un viaje, tenia tantos compromisos… (Ahora me parecen escusas absurdas)

Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba, comenzó a hablar cuando yo no estaba, comenzó a caminar cuando yo daba un discursó de inauguración de mi primera obra premiada……

Ahora que lo pienso ¡Como creció mi hijo de rápido….como ha pasado el tiempo! Mi hijo, a medida que crecía, me decía o me preguntaba:

-Papi, algún día seré como tú. Papi…Papi. Papi…….

-¿Cuándo regresas a casa papi?

-¿Quieres jugar conmigo a la pelota?

-¿Papi me llevas a dar una vuelta en bici?

Yo le contestaba-No lo sé hijo, pero cuando regrese jugaremos juntos…ya verás…-Hoy no hijo tengo mucho que hacer…tengo…tengo…-casi nunca  ocurría  eso, le llenaba de regalos para que dejase de interrogar y para acallar mi conciencia de culpable, aunque para mi mismo me disculpaba con los compromisos de trabajo.  Ante esto él se daba media vuelta y sonriendo se iba diciendo

-Está bien Papi, otro día será….te quiero mucho papi. En estos momentos me viene a mi mente   que siempre decía una misma frase:

“YO DE MAYOR QUIERO SER COMO TÚ, PAPI”

Mi hijo un día de repente ingreso en la universidad, sin apenas darme cuenta de que había dejado de ser un niño, todo un hombre. Pensé cuando él había alcanzado la mayoría de edad.

Ahora me vienen los recuerdos de las conversaciones que por aquel entonces intentaba mantener con él, como queriendo recuperar el tiempo perdido el que no supe darle cuando aún era un niño, siempre escondiéndome, no intencionadamente, detrás de mi trabajo y de mis obligaciones como profesional independiente, solo era yo, los míos estaban ahí como simples agregados, lo cual me paso factura, pero… esa es otra historia de mi pasado… El caso es que él ya no preguntaba, ni insistía en que le prestase atención, ahora solo pedía.

-¡Hijo estoy orgulloso de ti, siéntate y hablemos un poco de ti….

-Hoy no Papa, tengo compromisos, dame algo de dinero que voy a salir con los amigos a dar una vuelta.

-Siempre lo mismo solo estoy aquí para darte dinero,-le decía cada vez que me lo pedía-te crees que no me cuesta….

-Vale Papa, ya lo sé Papa, no Papa…

Respondía entre sonrisas de…

Ya me retire y mi hijo vive en otro lugar… Hoy lo llamé, y…

-¡Hola hijo, me gustaría verte!-…

-Me encantaría Padre, pero es que no tengo tiempo… tú sabes, mi trabajo, las amistades, los compromisos… Pero gracias por llamarme, fue hermoso oír tu voz»…

Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo… «ERA COMO YO».