Busco la infancia
en los recuerdos
de unas vidas pasadas,
de unos momentos del ayer lejano
que son borrosos recuerdos de familia,
y encuentro a un niño enteco
comido por la carcoma del olvido
en el fondo del viejo baúl
entre hombres vestidos con un uniforme
de una guerra de locos
a donde fueron
indecisos y sin convicción,
y el niño con traje de primera comunión
que de fraile dominico es
empapado en incienso y cera,
en esa eternidad inmune
que tiene la fotografía.
Ahogo en el silencio
la inerte sonrisa
de aquel día del pasado,
con cara de bobo y contento.
Entre la neblina de los recuerdos
y una lagrima espontánea,
busco la infancia
de un niño tímido
encerrado en su silencio,
en el colegio,
que un día, asombrado descubrió
la adolescencia
cuando una mujer lo desnudo
entre versos de Garcilaso de la Vega
y las capitales de Europa.
Allí se perdió
la infancia del niño
y nació un hombre
para engañar a la luna
y escribir su destino
en el mar y en las estrellas.
Busco la infancia
en los recuerdos de un hombre
que a abuelo llego
luchando con su casualidad
y ahora que la venció
quisiera ser niño
para escribir el principio
de la historia de su destino.