COLORES DE ESPERANZA

Blanco es el lienzo del pintor.

Blanco el papel del poeta

donde una boceta y otro rasga

la silueta de la esperanza, y

blanca es la sabana, donde

la pasión de amor refleja

las caricias de la piel, y

blanca también es la ilusión

del primer beso,

del primer abrazo,

del primer te quiero.

 

Verde es el jardín

que en primavera florecen

los capullos de las rosas,

como las sonrisas del ayer

en el que el tiempo se detuvo

al descubrir tu rostro

en las sombras del futuro incierto

dentro del delirio excesivo

en las que descubrimos el amor.

 

Rojo es el color de la sangre,

del corazón, de la pasión

donde el amor tendrá que luchar

contra la maldad, la envidia,

las intrigas, la venganza,

los secretos del pasado,

para poder triunfar

y pintar el amor con

el color de la pasión

 

Amarillo es el fulgente amanecer

que al abrir los ojos

los sueños se desvanecen

en el adagio del recuerdo

dejándote una sonrisa

de quizás.

 

Azul es el cielo

que viste nuestra vida

por la que caminamos

cogidos de la mano

susurrando palabras…

sentidas.

Azul es el mar

en el que bañamos las penas

y cicatrizamos el dolor.

 

Tras el Blanco, Verde,

Amarillo y Azul,

viene el negro de la aflicción

dejando la negra oscuridad,

pues Negra es la noche eterna

donde los sueños se detienen,

las ilusiones se pierden

y la esperanza se cancela.

CIUDAD UNIVERSAL

Recorro la ciudad de las emociones,

de la diversidad,

de los sueños imposibles

de las ilusiones perdidas

en el laberinto

de la incomprensión,

de la sin razón

que en la perfecta cuadricula

de sus calles se dibuja

y en la plaza de Cataluña

se expone, y ante

el Palacio de la Generalitat

se grita con pasión.

Me adentro en la Ciutat Vella

ajeno a la incomprensión,

que aunque razón tienen

la pierden con su sin razón,

dejando que el Gótico,

la Rivera, las Ramblas y el Raval

me cuentan la historia

de esta ciudad universal

donde el poeta siente

los sueños de la diversidad

y el llanto de una ilusión

que no llega.

PASEO DE GRACIA

Por el paseo de gracia

baja la alegría

deshilachando la desgana

de un día gris de primavera

hilvanando los sueños de la ciudad,

entre la Pedrera, y

la casa de Batllo

para admirar las sinuosas curvas

de una mente curiosa

que en ellas quiso dibujar

la geometría de sus sueños,

pues Gaudí fue su autor,

ese personaje que la brisa

del Mediterráneo supo plasmar

en el cielo abierto de la cantera.