LOS PECADOS CAPITALES

Siete son los pecados originales

mencionados desde antiguo,

aunque más que pecados

son vicios o pasiones

excesivamente deseables

pues ese es su deseo,

adheridas a la naturaleza humana,

aunque a lo largo de la vida

yo he contado en más de siete

los pecados capitales

aunque yo los tales

he de describir

en estos versos arrogantes

que inquietantes pretenden ser,

mas solo son las estrofas

de un inquieto trovador

que perdón quiere

por los vicios

que algún día a cometido.

 

LUJURIA es el primero,

Luxus en latín,

que vicio del exceso

del pensamiento sexual,

del deseo desbordante

de los placeres carnales

la lujuria incontrolable ella es.

 

La GULA es el siguiente,

que gula en latín

también se nombra,

glotonería es su oficio

del exceso de comida y bebida

un exceso irracional

e innecesario,

pues en él la vida te va.

 

Le sigue la AVARICIA

como pecado de exceso,

que en latín Avaritia es,

a este solo le interesa

las riquezas,

sin mirar de donde vienen

ni si se consiguen con traición

soborno, robo, violencia,

o simonía.

 

La PEREZA es la más metafísica

que del latín Acidia proviene

aunque más que pecado o vicio

más bien ella es

tristeza de ánimo,

pues la desgana

es su gran aliada.

 

La IRA, ese sentimiento

no ordenado,

ni controlado,

de odio y enfado,

que más bien negación

firme de la verdad es,

impaciencia es su caballo

venganza su fin,

aunque la intolerancia

es su gran razón.

 

La ENVIDIA, del latín Invidia

hermana gemela de la Avaricia, es

ya que las dos en el exceso navegan

aunque esta, la Envidia,

el mal del prójimo desea

y bien se sienten,

el celo enfermo lo corroe.

 

Como Dante decía:

“amor por los propios vienes,

pervertido el deseo de privar a otros de lo suyo”

 

La SOBERBIA es el ultimo

pero en realidad el primero es

pues de todos los vicios

es el principal

el Yo es su manto

y la Vanidad

su santo y seña.

 

Estos son los padres

de todos los males

que en el gran teatro de la vida

se representan a doquier,

y con ellos convivimos

con paciencia, humildad

y resignación,

pues vicios del hombre son.