NICOLAS Y VALENTINA

En el jardín la algarabia,

gran revuelo se siente

pues inocentes voces se escuchan,

que como mariposas

aletean de flor en flor,

llevando el polen

de sus fantasías.

Son las vocecitas de

Nicolás y Valentina

que con sus inocente ojos

hablan de su mundo de fantasía.

Sus cuerpecitos se balancean

dibujando extrañas figuras

en el lienzo de la brisa.

De sus pequeñas cabecitas

emergen travesuras sin par

llenas de candor infantil

que describen

su mundo de aventuras,

que como cometas vuelan

en el cielo de su abuela,

que todo le consiente,

ya que a ella

la trasladan a su infancia.

Nicolás y Valentina,

Valentina y Nicolás

son dos retratos de acuarela

que el jardín de su abuela

llenan de color, de amor, de fantasía,

siendo las relucientes estrellas

en la noche de su abuela, y

las luces de sus nublados días.

Son la tormenta de su tristeza

y el relámpago de su oscuridad,

que arrullan sus días grises, y

acarician en sus alegres días.

Sus voces querubines de alegría son.

Nicolás y Valentina,

Valentina y Nicolás

sois la sinfonía que

alegra mi corazón

de triste poeta,

y que sois la inspiración

de este inquieto escritor.

INOCENTES SONRISAS

Inmenso cielo es tu sonrisa Valentina, que en las

Nubladas y pluviosas tardes de invierno iluminas

Oscuridad rompes en mi día a día

Con tu cándida vocecita de niña

Eres la tempestad en mis tristezas que

Necesito para mi inspiración de poeta

Tierna sonrisa que presagia días de triunfo

Eres el blanco lienzo en el que dibujar

Sueños imposibles de pintar.

………

Susurros son tus palabras, tus gestos de cándida niña

O eso diría un poeta inspirado

No, mas bien son sinfonía en mis oídos

Regueros de recuerdos que llenan mi libreta de poeta

Imágenes gravadas en la retina de mi mirada

Soles que alumbran el olvido

Amapolas en el campo del recuerdo

Simples estrofas de unos versos inacabados.

DEJAME

Deja que tu mirada hable,

que sea sincera y me diga

que no soy una desilusión,

una frustración en el tiempo.

Deja que tu sonrisa

invada mi espacio, y

llene de recuerdos

el bosque de mi memoria.

Deja que tus hermosos ojos

inunden de luz

el océano de mi vida,

la penumbra de este triste corazón.

Déjame custodiarte, mimarte,

escuchar tu voz en el amanecer,

y en el anochecer, para

que sea el faro que me guíe.

Déjame caminar a tu lado

que necesito la miel de tus labios,

necesito tus besos, no mas

para peregrinar por la senda de la felicidad.

Déjame escuchar el susurro

de lo que tu corazón siente

antes de que el olvido

llegue a nuestros días.

Déjame escucharlo una vez mas

para que cuando esto ocurra,

en el odioso día del olvido

pueda tener un trocito de ti, y un poquito de mi.