CUANDO EL TIEMPO SE DETIENE

Una noche especial, es,

en que el firmamento estrellado

y una pálida luna singular, están.

Bajo la higuera del corral

dos cuerpos, hay,

arrumacos clandestinos, se traen,

agitados por el éxtasis del instante, es,

de ese momento especial, de los dos,

el susurro  habla, de ellos son,

bellos secretos cuentan sé, el uno al otro,

mientras sus cuerpos desnudos, ellos,

se colocan en el pentagrama

de una sinfonía singular, ella es.

La noche estrellada cómplice, es,

la añosa higuera testigo, es,

de los agitados corazones, los suyos son,

guiados por la magia de la pasión, de ambos es,

adentrándose sin temor, pegados los dos,

en el palacio del amor, el suyo es.

Maravillosa experiencia

les regalo esta noche el cielo,

sumergiéndose en el deleite

de sus cuerpos desnudos,

donde sus manos esculpen

formas indefinidas y precisas,

en el mármol de su pasión,

donde el tiempo se detiene

y el espacio no importa,

porque viven el momento

donde ellos son los príncipes

del deseo del amor.

Cuando las estrellas del firmamento

y la pálida luna singular

se escondan tras el amanecer,

a los cuerpos desnudos

solo les quedara

el recuerdo de su

la placidez de su pasión,

la dulzura de su amor

bajo la añosa higuera.

LA SOMBRA DE LOS SUEÑOS

En la oscura y fría noche

cansado me adentro

en el desván del pasado, y

los recuerdos de lo vivido

caminan entre las sombras

de los sueños de la noche

buscando los instantes perdidos,

los momentos de esos recuerdos.

Recuerdos tristes y de melancolía

que de mis ojos

hacen brotar lagrimas de pesar

dejando en mi rostro

un surco de inocente culpa,

y también, por que no,

el sonido divertido

de los otros recuerdos

los alegres y felices

que una sonrisa boceta

en el cansado rostro,

sintiendo añoranza

de ese momento,

de ese instante,

que quisieras mantener

en el tiempo.

Recuerdos triste y alegres

paridad de dos mundos

homogéneos y mesurados,

certidumbre y castigo son

de un futuro y un presente

sin olvidar el pasado,

pues el pasado,

marca el camino del presente

la senda del futuro.