SUEÑOS

Una noche de estas, en que

la luna esta amohinada

y tú sola en tu cama desnuda

soñando con el rostro sin nombre

que tras una máscara se esconde,

oirás que alguien pronuncia tu nombre

sin que sepas quien es.

Te postraras en tu cama

preguntándote quien es,

no hallaras respuesta

solo el sonido del viento,

y los latidos del corazón.

Pensaras que es un sueño,

un sueño que quisieras conocer,

mas los sueños, como el viento,

pasan sin detenerse a saludar,

puede que un día

el viento de ese sueño

se acurruque a tu lado

susurrando tu nombre, y el de él

mientras abraza con mesura

tu cuerpo desnudo…

Pero eso solo ocurrirá

cuando la luna no esté amohinada

sino luna llena sea.

MADRE

Una fría noche de invierno

los ojos abrí, por primera vez

y una hermosa luz vi

fue la luz de tus ojos

la placida sonrisa de tu rostro

¡Madre!

Hoy después de una vida

de vagar entre las sombras de este mundo,

que me ha tocado vivir,

tras decepciones y engaños,

tras sonrisas y lagrimas,

tras sueños e ilusiones, perdidas

siguiendo mi escarpada vida

la luz de tus ojos, la sonrisa de tu rostro

ilumina mi desgastada senda.

Madre.

Ahora que las sombras

de mi oscura noche

avanza con vacilante paso

por la desgastada senda,

solo desearía

que la hermosa luz

que ilumino mi amanecer

desvanezca

las brumas de mi ocaso.

Madre.

LA SOLEDAD DEL POETA

Ante el amplio escritorio de nogal,

sentado en su raído sillón de cuero

cercado de libros y folios

la luz de una vieja lámpara

perfila la silueta encorvada

del poeta embebido en su interior,

sigilosa ella, siendo testigo muda

de su inspiración.

 

En la penumbra de la habitación

la soledad del poeta camina,

sonríe, llora, esta triste y se equivoca

la soledad, ella es reservada y callada,

por eso deja que el poeta

vuele alto en su sueño,

como gaviota sobre el mar,

en busca de su versos, de su prosa.

 

Ella, la soledad, se ha acostumbrado

a la sombra de la mano del poeta

cuando dibuja, con maestría de pintor,

palabras sobre el blanco folio,

mudas palabras son

sentidos pictogramas son

de la inspiración.

 

A veces el poeta

a su mano le susurra,

que escribe al dictado

del arrebato del sentir

de la inspiración,

lo absurdo de la vida

que hace que unos versos

llenen los huecos de la razón.

 

Versos que enmascaran

los susurros de unos sentimientos

atrapados tras la Bauta del Zendale

en el horizonte del pasado,

perdidos en el bravío mar

del presente, poniendo popa al futuro,

donde navega el velero del poeta

angustiado en su soledad.

 

Cuando la sombra de la mano

del esquivo poeta

se desvanece en el blanco papel

el poeta, mitiga la luz de la lámpara

y le dice a la inspiración:

déjame un momento na mas,

que mañana te prometo

un poema, unos versos, dedicados a ti.