LOS SUSURROS DE LOS POETAS MUERTOS (Julia Carolina Dorr- RIPLEY)

Julia Carolina Dorr (Ripley) nació en Charleston, Carolina del Sur, el 13 de febrero de 1825, murió el 18 de enero de 1913. Fue una autora estadounidense que publico tanto prosa como poesía. Aunque ella le gustaba escribir en prosa, escribió varias novelas de viajes, era mas conocida como poetisa. Trabajó como conservador, su trabajo habitual; tenia un agudo sentido de la forma, para ella pertenecía a la distinción de nunca intentar decir en verso lo que se podría decir mejor en prosa. Tubo la habilidad de unir palabras para hacer que otros viesen lo que ella veía, ya que era una apasionada de la sabiduría convencional del tiempo en que le toco vivir. Lo que se refleja claramente en sus poemas y sus versos están llenos de esos convencionalismos de la época. Fue una líder intentando ampliar los intereses de las mujeres en el trabajo.

La experiencia de sus viajes forman parte de su poesía. Ya que están basados en sucesos, grandes y pequeños que ella vivió o vio en sus viajes. El soneto era su forma favorita de verso; “A quien aman los dioses”, “Reconocimiento”, “Largesse”, “Despertar” fueron algunos de sus sonetos

La Guerra Civil Estadounidense, en la que lucho en contra de sus hermanos por parte de padre, el general Wyw Ripley y el General EH Ripley, hizo que compusiese el verso patriótico “Vermont”

Los poemas de Julia Carolina Dorr se caracterizan por su fuerza y su melodía, por la dulzura. Tenia un profundo conocimiento de la técnica poética, y su gran tesón hacia su trabajo como escritora.

 

Estos son dos de sus poemas

Yo

Misterioso, inescrutable, desconocido,
Una Presencia silenciosa, con el rostro desviado,
Cuyas líneas no puede trazar ningún ojo mortal,
Y túnicas de tinieblas que te rodean arrojadas,
Sobre las colinas de medianoche, ¡vienes solo!
Lo que me traes del más lejano espacio,
qué bendición o qué prohibición, qué parodia, qué gracia,
puede que no sepa. ¡Tus secretos son tuyos!
Sin embargo, pidiendo no la palabra o el signo más ligero
para decirme cuál es el destino oculto,
sin un murmullo o un aliento acelerado, sin
contraerlo coloco mi mano en la tuya,
y en las profundidades tenebrosas salgo contigo
para encontrarte, como tú ¡Llevará, o la vida, o la muerte!

II

Entonces, si no te temo, vieras a Uno,
Cuyo rostro no conozco, ¿por qué temer encontrarme
Más allá de las colinas eternas de sus pies
¿Quién vendrá cuando hayan terminado todos los días de ayer?
¿Debo yo, que te he probado bien, que tu hermana huya?
O mañana, que sientes el latido
de los pulsos largos, rítmicos de la vida, fuertes y dulces,
en el reino lejano que no tiene necesidad de sol.
Tú, que eres más justo que el justo Día
que tanto aprecio, y amado tanto
, cuando, descendiendo lentamente de las colinas divinas,
me pides que me una a ti en tu camino,
no me encoja ni tiemble ante tu toque,
ni temas romper tu pan y beber tu vino!

 

A LATE LATE COMER

 

¿Por qué has venido a mi vida tan tarde?
Si fuera de día, podría darte la bienvenida
con todos los elogios, y ofrecer cada hora para ser
el servidor voluntario de tu estado,
cargando tus valientes naves con la carga más rica del tiempo;
Si fuera mediodía, podría esperar ver
A una altura justa tus estandartes flotando libres, ¡
Y escuchar las voces que te aclamaban te llaman grande!
Pero es de noche y las estrellas están afuera;
Lejos en el oeste, la luna creciente se cuelga,
y al alcance de la mano esperan las acechantes sombras;
La oscuridad y el silencio se reúnen alrededor,
el arroyo negro de Lethe está cerca de su desbordamiento.
Ah, amigo, querido amigo, ¿por qué has venido tan tarde?

 

CONTINUARA

CUANDO MUERA

Cunado muera

tan solo una lagrima

recorrerá mi mejilla

anunciado mi huida

de este mundo.

caminaré sin rumbo,

caminaré sin tiempo

a través de las llamas

y de los llantos

de los seres queridos.

caminaré en el recuerdo,

caminaré en el olvido,

en el tiempo del presente y del futuro

pues, el tiempo del pasado

conmigo lo llevare.

En el tiempo de espera

a la partida, las añoranzas

de tus recuerdos serán

como estiles afilados

de días felices y amargos.

Si tú querida, en tú etapa

de recuerdos, de despedida

lees estos versos

acuérdate de esta mano

que los escribe.

En ese momento acuérdate

que los dedos de esa mano

recorrieron los pliegues de tu piel

con dulzura, como el papiro

en que estos versos están escritos.

Nunca olvides que te quise

que te ame y te amare, tanto,

como el trinar de los jilgueros

de la noche al amanecer, tanto,

que de amor también se muere.

Cuando las cenizas de mis huesos

el viento lleve sobre el mar,

para convertirse en coral,

entierra estos versos

con mi nombre y mis recuerdos.

Y que tu amor querida amiga,

querida amante, querida toda

se marchite como las rosas

del rosal de tu jardín

en el tiempo, contigo.