SILENCIOS

Susurros escondidos en el viento

Impasibles al desde y la añoranza, que

Logran caminar en la senda del recuerdo

Empeñados en guardar los secretos

No confesados, que

Callejean en la mente, de un

Instante concreto del tiempo

Ofensores de dudas y reflexiones, que

Son cábalas de una realidad concreta.

FEBRERO

Februa en las Lupercales

Esencia de la purificación

Bajo la sombra de una higuera

Roma inicia la edad adulta

En el tiempo sagrado y transitorio, en la

Reciente gruta del monte Palatino

Observando como Fauno se convierte en loba.

En la antigua Roma el 15 de Febrero se celebran, ante diem XV Kalendas Martias, las fiestas Lupercales. (Festival de Purificación donde los jóvenes pasan a la edad adulta.)

Su nombre se deriva de Lupus (Lobo), animal que representa al dios Fauno, que tomo el nombre de Luperco y de Hircus (macho cabrío), un animal impuro para los antiguos romanos.

ESTA MAÑAMA

Esta mañana, inesperadamente,

se abrieron mis ojos, un instante

para en el instante siguiente

descansar en brazos de la pereza,

las persianas de mis parpados,

se resisten a la inhabitual pereza.

Esta mañana, me siento

eco mudo de un suspiro

que del alma salió

sin temeridad, suspiro

del ocaso del pasado,

del reciente presente,

del incierto futuro.

Esta mañana, me siento

como un viejo retrato

en blanco y negro

que ajada a su suerte

en el desván esta

que es donde va

todo aquello que

queremos olvidar.

Esta mañana, me siento

como aquel primer libro

leído en la niñez, perdido

en los recuerdos de invierno,

ubicado en el ultimo estante

de la librería del abuelo

a la espera de que

el polvo del olvido,

inmerecido,

cubra sus tapas, y

sus letras se difuminan

en el tiempo del presente,

en el recuerdo del futuro

HABLEMOS DEL AMOR

Que sencillo parece,

qué difícil es,

hablar de amor, pero

para hablar de amor

no son necesarias la palabras,

puede hacerse mediante gestos,

que importantes son,

esas miradas furtivas

y de frente,

esas caricias tiernas

que estremecen la piel,

y algún que otro suspiro, pues

estos nunca desfallecen, que en

besos errantes se transforman

vagando en el viento,

surcando el mar como velero

buscado esos labios anhelados

donde posarse, para

dar rienda a la pasión.

Y también están las lágrimas,

que mudas son,

que nacen en tus ojos

recorriendo tus mejillas

propiciando los gritos

de tu alma.

 

Para hablar del amor

tener en cuenta has de tener,

al CORAZÓN,

pues él es libre de verdad

y escuchar debes.

LOS SUSURROS DE LOS POETAS MUERTOS (Julia Carolina Dorr- RIPLEY) IV

CALLATE

Oh, calla, Tierra! ¡Dobla tus palmas cansadas!
La gloria del ocaso se desvanece en el oeste;
El esplendor púrpura deja la cresta de la montaña;
El crepúsculo gris viene como alguien que lleva limosnas,
oscuridad y silencio y deliciosas calma.
Toma el regalo, oh tierra! En el suave pecho de Night
Lay tu cabeza cansada y sumérgete en el descanso sin
sueños , arrullado por la música de sus salmos vespertinos.
La fría oscuridad, el silencio y las estrellas sagradas,
Largas sombras cuando la pálida luna se eleva en lo alto,
Un solitario pájaro nocturno cantando desde la colina,
Y descanso total de las discordantes jarras del Día;
¡Oh alma mía! cuando la larga noche se acerca,
¿se llenará una paz tan profunda?

EL BESO

Cuando yacías ante mí muerta,
en ese pálido reposo,
en esos pasivos labios de tuyo ¡
No un beso que presioné!

¿Te preguntabas, mirando hacia abajo
desde una esfera superior,
sabiendo que nosotros dos habíamos amado a
muchos y muchos al año?

¿Me creíste extraño y frío
cuando no toqué,
incluso con reverentes dedos,
lo que tanto había amado?

Ah! la última vez que me besaste, cariño, ¿
sabes lo que dijiste?
“Toma este último beso, mi amado, ¡
pronto estaré muerto!

“Consérvala como una señal solemne a
través de la larga noche de nuestro amor,
hasta que la devuelvas
en una mañana brillante”.

Entonces no te di caricias;
Pero, al recordar esto, ¡
cálida sobre mis labios, guardo
tu último beso vivo!

UN DÍA INESPERADO

Esta mañana al despertar

el sueño se fue en la penumbra

y el repique en los cristales

del ventanal, me despertó,

¡llueve! pensé,

la intuición se confirma

al mirar por el ventanal.

En el cielo solo un color

dibuja el nuevo día,

gris es.

Al mirar el horizonte

este tiene un color,

gris plomo es,

que lluvias presagia.

Desplazo una de las hojas

del ventanal, y

una brisa húmeda

besa mi rostro

envolviendo el entorno.

En la alfombra del jardín,

algo ajada, por el tiempo,

se mecen la copa del naranjo,

del limonero, del almendro,

y el columpio de los nietos

se abanica sobre si.

En la pérgola del centro

el jazmín blanco se arruga

y la roja buganvilla tirita.

Mas allá, hacia la derecha

la fachada del vecino

refleja mensajes de agua

en su piel amarilla,

y las plaquetas del paseo

se vuelven grisáceas

figuras del teatro del tiempo

confundiendo el cielo con la tierra.

Me siento en la galería

huyendo de la algazara de los nietos

con un café en la mano

y un libro bajo el brazo,

un coro de clarinetes

dan paso a violines y violonchelos

mientras las teclas negras y blancas

de un piano se acercan en la lejanía,

como una dama con su vestido de noche

con pronunciado escote

por delante y por detrás,

es una opera de Verdi

que acomoda la estancia.

En esta mañana de lluvia y alboroto

me refugio en la música de Verdi

y en la lectura, que un libro

de tapas oscuras esconde.

Me siento en el viejo sillón

remozado en una tarde de otoño,

con la taza a mi lado

y un libro en mi regazo,

dejo que la música de Verdi

y la lluvia de este domingo

bailen un vals musette

mientras yo, me adentro

en el mundo misterioso

de la historia del libro.

Un día inesperado

me ha regalado esta lluvia

que lagrimas de Ángel y poeta son.

AMO A LA VIDA

Amo a la vida

que al oído me murmura

secretos inconfesables,

recuerdos olvidados,

sueños perdidos.

Que me habla

en los días despejados,

y en las noches oscuras,

con palabras con sentido

y sin sentido,

llenas de razón.

Amo a la vida

con un destino

con un motivo,

que al oído me susurra

palabras de amor,

palabras de desamor,

palabras necias

y palabras sabias

que marcan la senda

de mi destino.

Por eso respeto su franqueza

como tolero sus caprichos,

como guardo sus sueños

en ese lugar que todos ven

pero que no saben que es.

Por eso…

Amo a la vida

que fría acaricia mi piel

mientras camino

hacia ese destino

que ni ella misma conoce.

MARIPOSA

Minueto diurno que en la noche se esconde, y

Al amanecer en mancha volate se convierte

Revoloteando sobre una hoja, una flor, que

Ingenua e inocente se mece.

Parece que no se mueve mostrando sus colores, pues

Orgullosa de sus colores se muestra

Suave y frágil se ve, que con

Ansiedad aguarda una mirada de admiración.