SIN TEMOR

Quiero morir amando

y amar muriendo,

no quiero morir de amor,

ni de amor muriendo.

Quiero romper el silencio,

con tus susurros,

con tus besos,

y no quiero romper

tus besos,

con el silencio.

 

Quiero morir amando

y amar muriendo,

pero, necesito entender

él porque del tiempo,

de nuestro tiempo…

debe ser porque

en cada sueño

que tengo contigo

me suelo encontrar

atravesando

diferentes destinos

siendo testigo

de tanta miradas,

y yo solo quiero ser

en tu vida, algo mas

que un instante,

algo más que un anhelo,

algo más que una sombra

de tu recuerdo.

Quiero ser,

una huella imborrable,

un recuerdo constante,

el palpitar de tus rezos.

 

Quiero morir amando

y amar muriendo

sin temor al abandono.

CARTAS A MIS HIJOS

PENSAMIENTO ACTUAL 1º

“LA VIDA ES EL ARTE DEL ENCUENTRO CON LO NUEVO DE UNO MISMO” 

Esta frase que leí hace mucho tiempo en un libro de pensamiento Budista, o que por lo menos trataba sobre la filosofía de la vida según los orientales y budistas, es una frase que he hecho mía ya que desde la perspectiva de los cincuenta y tantos me he dado cuenda de que la vida diaria no es más que la búsqueda de encontrarse con lo nuevo que te ofrece. Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho. Si digo rosas no es la maravilla innombrable que enamora el verano, si digo arbusto, árbol apenas me acerco a lo que saben las aves, el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro. “Somos  los  que somos, no por lo que otros  dicen que somos, porque esos otros prefieren ser lo que no son”.

Sé que la palabra no es el hecho, pero si se que unas palabras han hecho que yo llegara estar entre vosotros  y que otras palabras son las que os tienen a vosotros aquí, como os lo explicaría…¡ah bueno…!, sé que un día mi padre bajó de la montaña y dijo unas palabras al oído de mi madre, y la incendió de tal manera que hicieron que hasta aquí he llegado yo, por eso yo he continuando el poema que mi padre comenzó con algunas palabras, por eso tu hijo continuaras con el poema que yo continúe de mi padre.

Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro), encontrarnos para confirmar y hacer realidad lo que vivimos, realizamos, pensamos, caminamos. Somos hijos del amor, aunque solo sea un momento, no os puedo responder con una afirmación a la pregunta de ¿por lo tanto nacemos para la felicidad?, y no os puedo responder por que yo soy de los que buscan la felicidad todos los días del año y no se conforma con la que encuentra un solo día. Comprendo, pero no comparto, a los que dicen y piensan que debemos ser felices también por nuestros hijos, porque creen que no hay nada mejor que recordar padres felices. Lo que si os puedo decir que soy de los que piensan que “tu vida es un traje a medida”.

Hay tantas cosas que descubrir, para gozar y nuestro paso por la vida es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada sonrisa o carcajada es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, por eso hay que cuidarse del que no canta y no ríe, porque algo esconde. Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí.

Se llamaba María del Rosario era  inteligente, con una inteligencia innata sin dobleces, una mujer positiva, optimista adelantada a su tiempo, le hubiese gustado vivir en este tiempo, ella siempre me decía que nunca pudo ser inteligente, algo en lo que ahora con los años que he vivido no estoy de acuerdo sino más bien todo lo contrario, porque creo que cada vez que estaba por aprender algo, llegaba la felicidad y la distraía, nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba, y eso se lo recordaba el corazón. Se dedicó a vivir y a enseñarnos el camino de la vida a mí y mis hermanos, (cuanto  he echado de menos sus charlas y sobre todo las últimas conversaciones que tuvimos antes de irse al viaje del que nunca regresamos físicamente, siempre la he llevado y la sigo llevando en mi corazón,) y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.

De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (ó al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo. El ayer se ha ido, el mañana no está aquí por eso nos queda el ahora.

 Me he transformado en un hombre libre (como debe ser opino que “El tiempo no es sino el espacio en nuestros recuerdos”), es decir que mi vida se ha transformado en una fiesta que vivo en el presente “El ayer es pasado, el mañana es futuro, el hoy es presente, por eso es un regalo”, en todo el mundo, desde la austeridad del frío patagónico a la lujuria del Caribe, desde la lúcida locura de Manhattan al misterio que enriquece a la India.

Caminando por la vida, he podido comprobar que nos vamos encontrando con el otro “YO” cono uno mismo, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria de la vida, “es la poesía”. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse constantemente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón. Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que la luz revolucionaria de tu vida llene de poesía el día a día de la misma. Vive de instante en instante porque eso es la vida.

Queridos hijos, me ha costado 60 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento? Por eso os digo:

Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia de tu vida es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto? No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno.

Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo en la eternidad de la vida que te ha tocado vivir, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no nos culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas. Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas “no puedo ni en broma” porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.

Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, somos responsables de nuestras enfermedades. Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta. Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella. El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien, para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse.

Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano. No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia. Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente.

Así es como yo veo a la vida

CONTINUARA