UN DÍA

Un día,

mis dedos rozaron tus manos.

Despertando mí… ¡Sentir!

Entonces.

Aprecie que tu mano.

es mi caricia.

Aprecie que tu sueño

es mi sueño.

Aprecie que tu mirada

es mi descanso.

Aprecie que tu nombre

es mi canción.

Aprecie que tu boca

es mi refugio.

Aprecie que tú esencia

es mi regalo.

En aquel momento

sentí que existes,

sentí  que existo,

sentí que vivo

para amarte.

Por eso,

escribo deseos,

en tu rostro.

El placer,

será mi libro

para soñar.

En las páginas,

de ese sueño,

recorreré

tu alma

secuestrando tu amor.

No habrá rescate.

Solo pasión.