DOS ESTRELLAS

Dos estrellas

bailan en el cielo.

Tu estrella y la mía

hacen el amor cada día

por eso no te extraño,

cada día.

Veo en la noche

tu bello rostro

pintado en la luna,

para colarse,

por la ventana

de mi habitación,

para entregarme

el descanso y la paz

después del cansancio

del día a día.

De días

en este desierto

donde no estás,

tu a mi lado

por esa ausencia.

Tu estrella y la mía

hacen el amor cada día

en el firmamento.

LA NOCHE

La noche, se muestra misteriosa

Llena de su peculiar embrujo.

Sonríe, pues es

La noche misteriosa

Del embrujo.

En ella tú te hayas

Esperando un no sé que

Que embruje tu noche

Para que sea

Esa noche misteriosa

Qué esperas en tu día a día

Aunque solamente sea

Una noche misteriosa

UNA NOCHE

Una brisa de aire  castellano,

recorre la planicie castellana

acariciando los campos de trigo

llenando de su aroma

el ambiente de la habitación.

La luna llena se mecía

en la noche castellana

de aquel mes de agosto.

Una fiebre de pasión

les inundaba el alma.

Sus cuerpos desnudos

yacían inmóviles

sobre la cama,

ansiando el momento esperado.

Comenzaron a besarse,

acariciando sus labios

usando sus dedos,

como suaves pinceles,

pintando un lienzo

de suaves texturas.

Se perdieron

en extraños sentimientos,

de amor,

pasión,

ternura,

placer.

Todos ellos confluyeron

en un solo lugar,

en un solo momento.

Ese momento,

en el cual dos cuerpos

se funden en uno solo.

Se deseaban,

se pedían más.

El ruido de la noche castellana

se mezclaban con leves

gemidos de ella y de él,

respiraciones aceleradas.

El ambiente de la habitación

se colmaba de aromas,

suaves,

profundos,

inconfundibles.

Aromas de dos personas

maduras amándose.

Bajo la luz de la luna castellana