SOLEDAD / ESCRIBIR

Se dice, se comenta por ahí, en los cenáculos de forma poligonal que para mirar al interior de uno hay que hacerlo a través del cristal, de los nuevos eruditos del siglo XXI; que la escritura no es más que un ejercicio de soledad.

Lo cual no es para nada una idea novedosa o nueva, pues hace más de mil años que un poeta a si la describió.

“Mi soledad y yo

Yo y mi soledad

En medio de nada

Ni tan siquiera la mar…”

La Escritura, para mí, es un autentico ejercicio de reflexión, de descubrimiento de mi mismo, de libre creatividad, de impulsos, de sentimientos, de vivencias vividas o inventadas, es un ejercicio de libertad, de mi libertad.

Se dice que la soledad del escritor es un acto de amor,- yo más bien creo que es un acto de reflexión y de auto-crítica de alguna forma, de auto-crítica de la sociedad en que vivimos,- en la soledad de uno mismo se crece en la alegría, en el dolor, en el desencanto, en la esperanza, en la ilusión.

En la soledad se curan las heridas recordamos nuestras batallas las ganadas y las perdidas, en la soledad recreamos vida, vivida y ajena convirtiéndola en una nueva vida no se si más justa o injusta pero una vida al fin y acabo.

En la soledad nunca estas solo, siempre estas acompañado y conversas con el, con el amigo perdido, con el amigo que acaba de llegar a tu vida, con los que has vivido y te han dejado su huella, con los amores perdidos y los hallados en tu camino, con el desconocido que se acerca a pedirte la hora, con tu dios ese gran desconocido y que un día te acordaste de el por cualquier motivo.

En fin en la soledad, es siempre estar en compañía.

«Como en la escritura

Como con la lectura

Como conmigo

Como contigo…»

Se dicen tantas cosas de la soledad que cada soledad es diferente. Lo mismo que de la escritura y del que escribe

SOÑAR

Soñar  y  no  despertar

Despertar  y  no  soñar

Levantarse,

Descubrir tu mensaje

Sobre la nevera.

Beber café amargo

Desayunar solo

Vivir, soñando, vivir.

Soñando

Para tener tu imagen

Para conservar tú taza

Para mirar tú retrato

Para oler tu cuerpo

Para seguirte con la mirada

Para acariciar tu piel

Para humedecer tu rostro

Con mis labios

Al besar tu cara

Soñar

EPILOGO

La tristeza es ahora quien recala

a mi alma cansada,

de ella sale a borbotones

la melancolía,

la aflicción,

el desencanto.

El murmullo acumula

tanto quebranto,

que los sentimientos

deambulan perdidos.

El pesar impone,

por entre raíces,

un confín

de vocablos en duelo.

Ya mi corazón casi flota,

la pesadilla

se habré aun desencanto.

Sentimiento encumbrado,

desconfiado.

Desnudez de mi enajenación

fulgurando la noche en día.

La amargura cautiva

los epílogos

de esta vida.